El Corte de Mayu

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Por Luisa Caldas Portugal

Llegamos a la peluquería y la señorita le pide a Mayu que se siente en una silla frente al espejo, la prepara para el corte, Mayu me mira.

– Señorita este es el corte que quiere.

Le muestro una imagen de una niña con el cabello cortísimo, con flequillo.

– Ah? Ese es el corte que quieres.

Le pregunta la señorita un tanto extrañada.

Mayu le sonríe emocionada, asienta la cabeza.

Nos lleva hacia otro lado, donde un señor nos recibe, la señorita le muestra la imagen, el vuelve a preguntarle a Mayu si está segura de ese corte, ella aun emocionada vuelve a decir que si, la sienta en su silla y empieza a cortarle el cabello.

Veo a Mayu sonreír, es lo que ella quiere, ¡El cabello de Alegría de la película Intensamente, pero no verde mamá!

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Las otras peluqueras me vuelven a preguntar.

– ¿Y el papá sabe que se cortara así?

– ¿Realmente ella quería ese corte?

Yo les respondo que si, que ella busco la imagen en mi celular y que ella me venía pidiendo el corte desde unas semanas atrás.

El señor termina el corte, le pone crema en el flequillo y le limpia el cuello con un cepillo, le quita el mandil y Mayu se mira al espejo, sonríe, sonríe con esa sonrisa eterna, feliz de haber conseguido eso que anhelaba.

Pero la historia no acaba aquí.

Días después, Mayu sale conmigo, gente que la conoce, y personas muy cercanas empiezan a dar su opinión sobre el nuevo corte de Mayu.

– Qué pena tu pelito, tan linda que te veías con tu cabello largo.

– Así ya no te vas a poder hacer trenzas ni nada.

– Pelito de hombre tienes ahora.

– Las niñitas usan el cabello largo.

– De seguro habían piojitos, por eso te lo han cortado.

A lo que ella respondía, No, este es el corte que yo quería.

Hasta que un día llegamos a la tienda de la calle donde vivimos, Mayu llegaba a la mitad de la vitrina, buscaba en ella ese chocolate que le había ofrecido.
La señorita de la tienda me mira y pregunta.

– ¿El también es su hijo?

– Es Niña – le respondo.

– Parece hombrecito – opina un señor con su bolsa en la mano que estaba dentro de la tienda.

– Mala tu mamá que te ha cortado así – se escucha por otro lado.

Miro a Mayu, que se va poniendo triste, me coge del brazo y me pide irse del lugar.

Salimos rápido, me mira con los ojos brillosos y me dice.

– Has mi pelo crezca, no quiero parecer hombre.

Primera reacción: Quería ir y mandar a la mierda a todos dentro de la tienda, decirles que habían hecho sentir mal a mi hija, que la habían herido, pero, ¿que ganaría?, desfogarme, a los adultos no se les puede cambiar el chip, volteé, volví a ver a Mayu que apretaba su chocolate, me acerque a ella y le dije.

– Las personas son duras Mayu, el mundo es duro con las personas diferentes, la gente no está acostumbrada a ver distinto a lo que les enseñaron, azul para los niños, rosa para las niñas, cabello largo para mujeres, corto para los hombres, mentes cuadradas. Ya te explique, lo único que nos diferencia de un hombre es que ellos tienen pipi y nosotras vagina, pero tu Mayu, yo te admiro, lejos de querer ser como las princesas o cualquier personaje estereotipado de la televisión, decidiste cortarte el cabello chiquito, hermoso, hiciste lo que te hacia feliz, y eso Mayu es lo más importante.

Llegamos a casa y le mostré imágenes de mujeres con el cabello corto, Twiggy, Rita Pavone, Tilsa Tsuchiya, y así, mientras las veía iba sonriendo, le pregunte.

– ¿Por qué decidiste cortarte el cabello así?

Mayu me responde.

– Porque es lindo.

Ahí es donde comprendí la simpleza de un niño.

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