“Un concepto de familia no debería basarse exclusivamente en mamá, papá e hijos”

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Muchos artistas o autores se enamoran de una idea, de un concepto, e incluso de un sueño para luego convertirlo en una obra de arte. En su caso se enamoró de una mujer, del concepto de una familia hermosa y del sueño de llegar a materializar juntas ese deseo.

Por Gustavo A. Henao (*)

Los ilustradores de cuentos infantiles plasman sus ideas a través de su imaginación, pero en la mayoría de los casos aparecen familias conformadas por una madre y un padre, sin embargo Roccio de los Ángeles Guacaré Santana de 24 años de edad, oriunda de Mérida quiso romper con el estereotipo típico y así colocar ese granito de arena para que los derechos de la comunidad LGBTI no queden en el olvido y así enseñar a los más pequeños que una familia homoparental también puede inculcar valores y principios a través de cuentos infantiles donde las figuras principales son personas del mismo sexo.PResentación2

“La idea de estos libros es que los niños se sientan incluidos en la sociedad; sin importar si solo viven con su padre, con su madre, sus tíos, sus abuelos o como en este caso que pertenezcan a una familia homoparental (padres del mismo sexo), que comprendan que las diferencias en sus familias no los hacen estar mal, simplemente los hacen diferentes, y que lo distinto nos hacen únicos y especiales”, indica Roccio.

Ella comenta que ya se están tramitando los procesos para formalizar la adquisición de los derechos de autor y que a partir de allí comenzará con los debidos procedimientos para su publicación y distribución en librerías.PortadaLibro4

La ilustradora y también diseñadora gráfica expresa que quiso trabajar con esta temática debido a que los venezolanos son una comunidad que se cierra a lo “tradicional” y lo “conservador” y, asevera que el hecho de que algunas personas consideren que la unión civil entre personas del mismo sexo sea una aberración sexual no es verdad.

“Existen muchas tipologías familiares; un concepto de familia no debería basarse exclusivamente en mamá, papá e hijos. Qué pasa con todos esos niños y niñas que carecen de uno de sus padres, o aquellos que necesitan de ambos; acaso entonces ellos no tienen familia. Es necesario que puedan identificarse con algo más allá de lo que es considerado normal, que se les haga entender que la familia no siempre es de sangre; familia son esas personas en tu vida, que te quieren en la suya”, comenta.PortadaLibro3

También, el incentivo de esta nueva propuesta para las librerías, se enfocó en algunas interrogantes como ¿Qué dirán sus compañeros de clase?, ¿Alguien le hará daño a sus hijos al hacerles pensar que su familia está compuesta de manera incorrecta?, ¿Cómo va a tratar el tema con sus hijos?

“Es necesario destacar los valores que se inculcan en la familia, así como el bienestar que se ofrece a los hijos de esta. Que el tema no sea que si sus padres son del mismo sexo o no, sino que quienes infunden como sus padres los protegen, los cuidan, los aman y promueven además el respeto y la tolerancia”, puntualiza.PortadaLibro2

Guacaré expresa que si las familias heterosexuales llegan a comprar sus cuentos se reducirían las amenazas de bullying para todos estos niños y niñas pertenecientes a familias homoparentales, debido a que los más pequeños comprenderían la diversidad familiar.

Acota que la falta de derechos civiles para los homosexuales y el hecho de que la aprobación del matrimonio igualitario siga en “veremos”, limita a las familias del mismo sexo ya que aunque entre ellos se reconozcan como una familia, fuera de su hogar simplemente son “la mamá y la mujer que vive con ella” o “el papá y su buen amigo”.

“La existencia de estas familias se hace invisible incluso a los ojos de las mismas personas pertenecientes a la comunidad LGBTI, y esto es algo que debe cambiar”, dice. AndresYSuFamilia

Cambios en la sociedad

A través de una investigación con psicólogos, el buscar antecedentes donde se estudiaba el bienestar del niño perteneciente a familias homoparentales, entrevistas a sexólogos, psicopedagogos e incluso a expertos en el área legal que facilitaría la información en cuanto a los derechos civiles de personas homosexuales, Roccio supo que en el año 2010 se había realizado una petición por parte de Unión Afirmativa al Instituto Nacional de Estadística (INE) para registrar a las familias conformadas por personas del mismo sexo y comenta que en el año 2011 se habían registrado entre 4000 a 6000 (una cifra que de seguro en la actualidad ha aumentado en su número) familias homoparentales en el país.

“Estas familias existen y eso es una realidad irrefutable, sin embargo supongo que ocurre al igual que con los homosexuales que continúan ocultos detrás de las puertas de un clóset; por temor al qué dirán, al rechazo a su familia y principalmente al de sus hijos; se esconden tras la apariencia de seguir viéndose como parte de lo tradicional. Es el temor a que sus hijos sean rechazados en su entorno, o a que sus mismos hijos sean quienes rechacen su estilo de vida”, considera.

Por consiguiente, la ilustradora pudo materializar lo que en años atrás se había colocado como meta, la cual era realizar historias infantiles de familias homoparentales, con el fin de que su proyecto se convierta en un impulso para seguir  avanzando en la lucha de los derechos de la comunidad LGBTI, ya que Venezuela es uno de los países más atrasados en cuanto a los derechos, leyes y reconocimiento de los mismos, asevera la Diseñadora Gráfica.

“En los cuentos se ilustra a ambas madres con características femeninas (usan el cabello largo y en su vestimenta usan colores pastel, magenta, violeta, etc), los dos padres se desempeñan en profesiones importantes (uno es Chef y el otro es médico), además que practican el deporte y juegan al ajedrez. Aparte de las características de sus padres, la niña y el niño expresan que sus gustos y su sexualidad no se ven afectados por la de sus padres; la  niña, a pesar de que son dos hombres quienes infunden como sus padres, ama bailar al ballet, o el niño que aunque fue criado por dos mujeres visiblemente femeninas, adora jugar futbol”, comenta, quien además expresa que un niño podría bailar ballet debido a que cada quien debería de hacer lo que le haga feliz

Estos cuentos infantiles buscan mostrar  “el hecho de que vivan en una familia del mismo sexo no quiere decir que sean criados de manera distinta al resto de los niños y niñas” y agrega que espera que estas familias puedan algún día “salir del clóset”. No hay razones para “esconderse” ni “avergonzarse”.

Revelación

Roccio nació en una familia tradicional de buenos valores y costumbres. Dentro de su hogar nunca se vieron comportamientos “desviados”, para que ella con el pasar el tiempo tomara una decisión diferente.

“Sí, soy lesbiana, sin embargo este hecho no está relacionado con mi crianza, simplemente es lo que soy, es quien soy. Considero absurdo pensar, por ejemplo, que si una pareja del mismo sexo cría a un niño o niña este resultará también homosexual como suelen decir, es absurdo pues a mí nadie me crió lesbiana”, enfatiza.

“Creo en Dios, pero no en ese Dios discriminador y homofóbico como muchos los pintan. Soy educada, respetuosa, trabajadora, sincera, lucho por llegar a ser exitosa y convertirme en alguien grande esforzándome por ello, salgo a la calle tratando siempre de ser la mejor versión de mí; y así de esa manera fue como me criaron y es así como quiero formar a mis hijos”, dice.

Y considera que si una pareja homosexual quiere tener hijos, estos están comprometidos a un nivel que va mucho más allá del simple hecho de querer tenerlos: “Es un compromiso que parte incluso desde la misma pareja, pues están conscientes de que si desean formar una familia no les será fácil, tendrán muchas luchas por delante, deberán ser fuertes ante las críticas, rechazos y habladurías, y eso sin mencionar todas las limitaciones en el ámbito legal y de derechos. Si aun estando consientes de todo esto, siguen deseando con fervor que llegue ese momento en el que finalmente pueden ser reconocidos como familia entonces ¿por qué dudar de su capacidad?”.

Deberían de juzgar a quien roba, miente o comete cualquier acto de violación contra los derechos humanos como asesinatos o abusos sexuales infantiles entre otras cosas, pero “juzgar el amor entre dos personas y el amor que éstas desean brindarle a sus hijos o a sus futuros hijos está de más”.

(*) Venezolano, periodista de profesión y comunicador por convicción. La lucha, las vicisitudes y condiciones actuales de mi país hacen de esta profesión un arte, con pasión real por un ejercicio justo y eficaz. Llevando el periodismo como bandera de cambio, como estandarte de guerra y así demostrar que con ella, más allá de comunicar se puede cambiar al mundo. Amante de la justicia y el equilibrio. 

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