La cultura de la violencia: Ser musulmán no es lo mismo que ser terrorista

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Estamos en el mes del Ramadán, mes especial para la religión y cultura musulmana, pero también estamos en el mes del Orgullo LGBT. En el 2016 estas dos celebraciones se unieron en una tragedia: el atentado en Orlando que dejó 50 personas muertas y 53 heridos. ¿El culpable? Un hombre que, siguiendo un mandato de ISIS a todos sus seguidores, ingresó a una discoteca LGBTI y disparó a matar.

El dolor, el miedo y la cólera se mezclan y es fácil caer en acusaciones: los musulmanes son el problema, todos los religiosos son homofóbicos, los musulmanes son terroristas.

Lo que haces se llama racismo, asumir que todas las personas del medio oriente tienen religión musulmana, y por ende son terroristas, es una forma de racismo muy extendido. Un forma de racismo que se vuelve populismo en boca del candidato presidencial Donald Trump y que generó una ola de odio ignorante en la primera vuelta de los comicios peruanos, asociando todo voto por la izquierda a un voto por el terrorismo.

Sí, señores. Cada que culpamos a alguien de terrorista solo por su religión o su etnia estamos siendo prejuiciosos y racistas.

Para entender qué llevó a Omar Mateen, hijo de afganos y seguidor del Daesh (Estado Islámico o ISIS), a cometer estos crímenes de odio, tenemos que entender primero qué implica la religión musulmana, qué es ISIS y qué hace que una persona sienta que puede manipular la vida de otra con sus propias manos.

La religión musulmana tiene un libro (como la biblia de los cristianos) llamado Corán, y así como los cristianos creen que Jesús es dios, los musulmanes tienen un profeta llamado Mahoma, a quien le fue revelada la palabra de dios y que está expresada en el Corán. Dentro de las enseñanzas de este libro encontramos ciertas normas que han formado la “ley islámica”, que es un código de comportamiento que es adoptado por muchos Estados donde la religión musulmana es dominante, y que se aplica como ley.

El problema no es dios

Entonces, así como en el Perú hay mayoría cristiana aunque no todos lo somos, y el Estado impone normas que son derivadas de esta creencia (aunque nos hacen creer que tenemos Estado laico), en los países musulmanes se aplica la ley islámica y se castiga a todo aquel que rompa con este código de comportamiento. Sí, adivinaste: la homosexualidad es castigada por el Islam. Basta con escuchar lo que cuenta el padre del asesino.

Pero así como la religión católica prohíbe la conducta homosexual pero hay muchos católicos que han superado esta enseñanza y se rigen por el gran “ama a tu prójimo como a ti mismo”, muchos musulmanes son aliados LGBTI o son personas LGBTI orgullosos de su religión y condenan la homofobia. El problema no es la religión en sí, el problema es llevar al extremo doctrinas de libros hechos por seres humanos y negar la realidad científica y de derechos humanos que tienen consensos sobre la naturalidad de la diversidad de las orientaciones e identidades sexuales.

Prueba de ello es que la Comunidad Musulmana Americana se pronunció sobre el atentado expresando su condena hacia estos actos y deslindando toda asociación con la verdadera lacra: ISIS. Aquí también tienes una prueba de que existen musulmanes aliados de la causa LGBTI. Por otro lado, la iglesia bautista estadounidense Westboro se burló del suceso, indígnate aquí.

ISIS o Estado Islámico es una organización que lleva la ley islámica hacia formas extremas causando el terror de todo aquel que no se adhiere a sus normas, es decir, usa el terrorismo como método de expandir su cruzada violenta. Se han autoadjudicado la autoridad religiosa sobre todos los musulmanes del mundo y aspiran a controlar políticamente las regiones habitadas por musulmanes. Es por esto que a través de medios (incluido el internet) instan a sus seguidores a ser “verdaderos” musulmanes y es en meses como el Ramadán, importantes para la religión musulmana, en que fomentan acciones simbólicas de manifestación violenta entre sus seguidores.

Omar Mateen llamó al 911 minutos antes de cometer los crímenes y juró lealtad al Estado Islámico. ¿Cómo es que ISIS logra tener tan influencia en distintos países y genera ataques aislados en todo el mundo en nombre de ellos? Aquí la traducción de un artículo de Wired que hice para Sophimania hace un tiempo sobre el poder de ISIS en las redes. En resumen, ISIS se ha fortalecido porque representa una reacción ante la cultura y supremacía blanca yanqui que se expande por todo el mundo y a quienes consideran un impedimento para que se cumpla la ley islámica.

No todo es blanco o negro

Por lo general, el terrorismo es una reacción violenta que se impone ante un sistema discriminatorio. Así como en el Perú, el “pensamiento Gonzalo” nació de una filosofía marxista mal aplicada y se quiso imponer a la fuerza porque el Estado falló en repartir los recursos básicos a todos los peruanos, existe una reacción violenta ante lo que representa la cultura occidental en el Medio Oriente y para las culturas y religiones conservadoras.

Estados Unidos representa la colonización cultural y económica, y esto ha afectado negativamente en forma de opresión de otro tipo de manifestaciones consideradas, de manera racista, como inferiores. Por un lado, es progresista al adoptar la defensa de los Derechos Humanos, tradición heredada de Europa; pero por otro lado, es alienante y discriminatorio sobre todo aquello que no es occidental.

Este racismo no se da exclusivamente contra las personas afro, sino que afecta a todas las personas de color: asiáticos, latinos, nativos americanos y musulmanes. Es como un círculo vicioso de violencia: te oprimen y reaccionas con más violencia, y te siguen oprimiendo.

Crímenes de odio

Pero, ¿en qué momento se vuelve una buena idea matar a una persona solo porque no se comporta como lo que tú consideras que es apropiado? En los casos de homolesbobitransfobia, como en el caso de otras formas de discriminación, incluyendo el machismo, las personas que discriminan se sienten en una posición superior y diferente sobre las personas que son discriminadas. El homosexual, la mujer trans, el adolescente afroperuano, la ex esposa que me dejó por otro, el discapacitado, el niño en situación de pobreza, se vuelven “el otro”, ese otro diferente a mí, que vale menos, y cuyo cuerpo puede ser descartado con facilidad.

Esta idea de superioridad es alimentada por la sociedad, que le quita privilegios a ciertos grupos a razón de creencias conservadoras, fundamentalismos religiosos o por ignorancia histórica. Sin embargo, este convencimiento de superioridad puede formar mentalidades y comportamientos psicopáticos que llevan a una persona a pasar de la mirada de asco, al insulto y al asesinato. Una violencia asolapada, reforzada por la sociedad y el grupo de pertenencia, nos hace creer que la tiranía y el castigo injustificado están bien.

Parece que solo si eres hombre, blanco, heterosexual, sin discapacidad física o mental y cisgénero puedes salir a la calle y sentirte tranquilo. “Oye, pero si a nosotros nos roban, también nos matan, ¿por qué quieren MONOPOLIZAR el odio?, homosexuales egoístas”. Porque nunca te van a matar por hombre, por blanco, por heterosexual, por identificarte con el sexo que te asignaron al nacer. ¡Reacciona amigo! los crímenes de odio no son lo mismo que un asalto o un ajuste de cuentas. Los crímenes de odio son eso: ODIO, asco, eres menos.

¿Homofobia o problema de salud mental?

Muchos osarán borrar la etiqueta “homofobia” aludiendo que se trata de un problema de salud mental, “es un psicópata, hubiera matado a cualquiera”, dicen algunos en las redes sociales. No sé dónde aprendieron que un psicópata no puede ser homofóbico. Un psicópata es una persona que tiene un desorden de personalidad y cuya creencia principal es que los otros pueden ser usados como instrumentos o medios para lograr sus propósitos en la vida. En el comportamiento psicopático se incluyen acciones como la corrupción (hello, Montesinos y Alberto Fujimori), la ausencia de culpabilidad, la baja empatía o la ausencia de esta, autovaloración exagerada y el pobre autocontrol, incluso la tendencia al aburrimiento y la búsqueda de emociones fuertes. ¿Cuántos de nosotros encajamos en esta descripción?

Ser psicópata o tener rasgos de ello no implica violencia. La violencia está determinada por muchos factores, pero principalmente por el odio y una sensación de que el otro no importa, que sus derechos son exonerables. Esto va más allá de la salud mental, se ha convertido en un problema de salud pública y social. Vivimos en un mundo extremadamente violento, que condenamos, pero a la mínima expresión de desacuerdo, respondemos también con violencia. Somos tremendamente incoherentes, estamos inmersos en una cultura de venganza.

Si el Estado realmente quiere eliminar este problema, se deben implementar políticas educativas inclusivas y cero tolerantes con expresiones discriminatorias y violentas. Tenemos una ley de “Convivencia Democrática e Intercultural” en la escuela, pero la democracia no solo implica el gobierno de la mayoría, también implica que todos somos iguales. Hay chamba, PPK.

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  1. Oh dear! Have just seen the newahwest/er forecasts – they seem to have merged into snow and yet more snow. And more news about snow, so maybe you got your wish, Dianne? Lovely photos, visual pictures and reminders of some books I now want to re-read, Sue. Merry Christmas to you!

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