Venezolana: “Me acosan en el trabajo por ser lesbiana”

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Por “parecer” lesbiana a Yolvick Chacón le han hecho la vida imposible en el trabajo desde el mes de marzo. Pero, no es que parezca. Ella es lesbiana y ese no es ningún delito.

Yolvick trabaja en el área de prensa del Fondo Cultural del Alba, un convenio cubano-venezolano, lugar en el que por más de un año de ejercicio profesional no había tenido inconvenientes por su desempeño laboral hasta que hubo un cambio de dirección.

A los 4 días de la asunción de Lenyn Antonio Bandres como nuevo gerente general del Fondo, cuya sede está ubicada en Caracas, le fue solicitada la renuncia. “Argumentando que necesitaban a una persona bilingüe, cuando ese nunca fue un requisito. Además, tengo un contrato laboral y estoy amparada por la ley de inamovilidad laboral. Desde ese día diferentes personas de la directiva comenzaron a llamarme para presionarme y hacerme renunciar”, narró.

Con esta presión vino el desmejoramiento  en el ambiente de trabajo. Se quedó sin un espacio para laborar, sin funciones ni computadora, sin acceso a internet, sin silla y hasta le contabilizaban el tiempo de estar en el baño.

A través de una conversación telefónica con Sin Etiquetas afirma que compañeros de trabajo -quienes estaban en desacuerdo con lo que le estaba haciendo- le informaron que: “el gerente quiere salir de mí porque no le gusta mi aspecto físico, porque dice que se me nota mucho el hecho de ser lesbiana, que no uso maquillaje ni soy femenina, según su juicio de valor. He tenido que soportar hasta que una asistente diga que le doy asco porque soy lesbiana”.

Yo no oculto mi orientación sexual, continúa, lo digo abiertamente si alguien me lo pregunta, no tengo por qué ocultarlo, es mi vida. Tampoco es que tengo un cartel pegado que dice “Soy Lesbiana”. Quizás a ellos les molesta que yo tengo mi pareja y no oculto ni en Facebook mi identidad. No le estoy haciendo mal a nadie, tampoco ando haciendo actos lascivos ni inmorales”.

Yolvick decidió hacer pública su denuncia a través de los medios de comunicación porque la situación llegó al extremo de causarle estrés severo y problemas de tensión. Para ello dejo registro audiovisual de algunos hechos de discriminación en su contra.

El acoso fue progresivo durante estos últimos 4 meses. “Aguanté bastante, me vi afectada emocionalmente por siempre estar a la expectativa sobre qué acciones iban a tomar, fue una presión constante y diaria”.

Ahora tras armarse de valor y arriesgarse a que hasta la calificaran de contrarrevolucionaria por hacer este tipo de denuncias casi que por “arte de magia” le fueron reestablecidas sus funciones y puesto de trabajo. “Si supuestamente, no hubo una ruptura por qué ahora me ratifican en mis funciones. Justo después de haber hecho pública la denuncia. Ahora me dieron el puesto de trabajo pero con algunas limitaciones técnicas. Sin embargo, estos días ha sido menos fuerte la presión. Ha bajado un poco la persecución. No ha sido fácil asumir una denuncia pública. Es estresante. Mucha gente se queda callada. Quiero decir que sí se puede. Es importante hablar, no quedarnos callados y vencer el miedo”, afirma, quien ahora buscará ayudar a personas que estén en situación similar a través de un blog que tiene en mente crear.Yolvick Chacón 2

HOMOFOBIA Y DISCRIMINACIÓN

La homofobia, según la psicóloga clínico y sexóloga, Noraida Matos Ramírez, es el odio irracional en contra de las personas gays, lesbianas, bisexuales y transexuales.  Actualmente el término se ha segmentando de acuerdo a los grupos en lesbofobia, bifobia, transfobia o más genéricamente LGBTI fobia.

La especialista aclara que más que miedo, que es lo que indica la palabra fobia, se trata de odio.

“No dudo que haya personas que tengan esa patología como tal, es decir, el miedo irracional hacia cualquier expresión homosexual. Generalmente no es eso a lo que tiende el homofóbico, creo que más se dirige el término hacia el comportamiento social que psicopatológico. Es un rechazo evidente a nivel social influido, principalmente, por la religión”, afirma Matos Ramírez.

Para la especialista un buen comienzo para cambiar este tipo de comportamientos está en educar en base al amor y no del odio. “Hay religiones terriblemente homofóbicas y excluyentes de las diferencias”.

POLÍTICAS PÚBLICAS INCLUSIVAS

Para la presidenta de la Red venezolana LGBTI, Quiteria Franco, la burla, la estigmatización contribuye al discurso de odio

“La discriminación conlleva a acciones, tiene como fin limitar a la persona en sus derechos, a que pueda ser considerado como un ciudadano común como el resto. Como  eres inferior no puedes tener los mis mismos derechos”, afirma la especialista en Derechos Humanos.

Para Franco es importante profundizar en un marco legal inclusivo para proteger a las personas ante la discriminación. Por ejemplo, leyes como el reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo y de la identidad de las personas trans. Así como en un programa de formación y educación y políticas públicas en pro de la igualdad y la inclusión.

“Las leyes no llevan a la eliminación de la discriminación porque tenemos ejemplo la discriminación contra las mujeres. Sin embargo, sirven como un elemento educativo y de prevención, el que sepan que sus actos de discriminación van a tener consecuencias y serán sancionados, va a limitarlos, afirmó.”

En Venezuela tenemos homofobia y discriminación, sostiene Franco, quien afirma que hay una evidente falta de compromiso por parte del Estado para hacer más humana la convivencia social.

Sobre el tapete colocó los siguientes casos de discriminación contra las personas homosexuales en el país.

En salud existe la negación para que las personas LGBTI puedan donar sangre.

En parques y plazas hay rechazo si dos personas del mismo sexo se expresan manifestaciones de amor. Así como en lugares como restaurantes o centros nocturnos.

Dentro del ámbito militar existe la penalización de la homosexualidad.

Apoyada en estadísticas de la organización Acción Ciudadana contra el Sida informó que desde el 2009 hasta el 2015 ha habido en el país 175 crímenes de odio.

HOMOFOBIA POR OMISIÓN

Desde el punto de vista normativo no existe homofobia de Estado en Venezuela, aclara Giovanni Piermattei, presidente de la Asociación Civil Venezuela Igualitaria. Ya que no hay ningún instrumento legal que discrimine a las personas por ser LGBTI, por el contrario, la Constitución en su artículo 21 protege a las personas por razón de su orientación sexual.

Sin embargo, por omisión si se incurre en una falta. “Ya que al no legislar o no establecer políticas públicas concretas para la protección y brindar el estatus de igualdad jurídica que necesitamos todas y todos los venezolanos sin discriminación alguna esa sería una forma de homofobia de Estado”, dice.

En Venezuela hasta hoy –continúa Piermattei- se han establecido algunas instrumentos legales, como la Ley de Arrendamiento, la del sector bancario, del Poder Popular y la ley de protección de las personas que viven con VIH y sus familias; existe de alguna manera una normativa que busca proteger, pero hasta ahora en relación a otros países del mundo, incluso de Latinoamérica, estamos muy por debajo, porque por ejemplo, no existe una ley antidiscriminación, no existe el derecho al matrimonio igualitario y hoy ninguno de los entes del Estado está apuntado hacia ese horizonte, más inclusivo a nivel jurídico.

Para el propulsor del matrimonio igualitario en Venezuela, más allá de homofobia de Estado son las personas que están al frente de las organizaciones públicas quienes padecen de homofobia y la han transversalizado en todas las instituciones.

Con respecto a la discriminación laboral en Venezuela, Piermattei informa que la Ley Orgánica del Trabajo protege contra la discriminación por orientación sexual a las personas; sin embargo, es algo que está establecido en la ley pero no existe un procedimiento por el cual una persona pueda corroborar que ha sido despedido por esta razón.

¿Qué puede hacer una persona que ha sido despedida por orientación sexual? Tiene que acudir a las instituciones del Estado como Defensoría del Pueblo, Ministerio Público o el mismo Ministerio del Trabajo, pero, tiene que tener suficientes argumentos y soportes que le permitan visibilizar que la causa de su despido o agresión que pueda estar recibiendo sean por razones de su orientación sexual o identidad de género, aclaró Piermattei.

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