Colombia y la lucha por los derechos LGBT

0
200

Por: Luis H. Santa

El día 10 de agosto de 2016, no fue un día cualquiera en Colombia, ese día quedará grabado en la mente de los que pertenecemos a la comunidad LGBT como el día en el cual muchos de nuestros amigos más cercanos, familiares, conocidos, instituciones o lugares de culto nos señalaron, nos calumniaron y ayudaron a reforzar los estigmas que hay hacía nosotros.

Era increíble que uno de los países latinos que más ha avanzado en materia de derechos LGBT se encontrara en tan incómoda situación, pero, ¿por qué tanto alboroto? Les resumo:

El día 4 de agosto de 2014, Sergio Urrego, un estudiante de secundaria se suicidó en el centro comercial Titan Plaza a causa de la discriminación que habían ejercido sus profesores, directores de escuela y algunos compañeros que fueron obligados a hacerle lo mismo. El hecho no solo conmocionó al país, sino a grandes informativos, hubo titulares de medios internacionales y una profunda tristeza en gran parte de la sociedad colombiana; era fácil entrar a las publicaciones de los medios y encontrar comentarios en donde los colombianos exigían en mayúscula sostenida que debíamos tener más tolerancia y educar a la sociedad con base a la identidad de género.

Dar la orden de educar para la tolerancia y por la diversidad no es algo difícil en Colombia en los últimos años, porque el presidente Juan Manuel Santos en reiteradas ocasiones ha mostrado directa o indirectamente su apoyo a la población LGBT y le ha coqueteado varias veces a la Corte Constitucional para que agilice todo lo relacionado al tema.

La directora de la institución educativa donde estudiaba Sergio Urrego fue judializada y condenada, pero eso no bastaba, se necesitaba frenar el acoso, bullying y matoneo solo por tener preferencias diferentes, fue entonces cuando en octubre del año pasado la Corte Constitucional le exigió al Ministerio de Educación, a cargo de Gina Parody (quien es mujer gay publicamente) que revisara los manuales de convivencia de todas las escuelas, colegios y centros estudiantiles públicos y privados para que en sus normas hubiese varios códigos que acabaran con el aumento de las víctimas.

El ministerio no se hizo esperar, contactó a la ONU, Colombia Diversa y Unicef, e hicieron un contrato por más de 1500 millones de pesos colombianos para la creación de unas cartillas que explicaran a los directivos y docentes de las instituciones todo lo relacionado a identidad de género.

Mientras estas grandes organizaciones se unían para crear el texto perfecto, el país sin balbuceos tuvo que escuchar en diciembre de 2015 que: la Corte Constitucional le daba vía libre a la adopción de parejas del mismo sexo, argumentando que las familias no siempre son PAPÁ y MAMÁ, sino que pueden ser abuela y nieta, madre e hijo y así como ustedes se puedan imaginar. En menos de seis meses la Corte Constitucional de Colombia le dio otro golpe a la homofobia y en abril de este año le da el SI al matrimonio entre parejas del mismo sexo. El presidente, varios ministros y un gran número de senadores se alegraron por el fallo, Colombia empezaba a ser incluyente así fuera en un papel.

No obstante, no muy contentos estaban varios sectores que se unieron para descalificar todo lo que saliera a favor de los derechos LGBT y así fue. La ONU entregó las cartillas que explicaban todo lo relacionado a Identidad de Género a varias instituciones y docentes, porque así sería más imparcial el asunto, pues como ya saben la ministra es abiertamente gay, sin embargo, los detractores de estos avances se dieron cuenta de lo que sucedía y crearon por cantidades cartillas con material pornográfico europeo y como si fueran los transportadores del mal llegaron más rápido la de ellos.

Utilizaron varios medios de la web con poca credibilidad pero con muchos seguidores para ‘’informar’’ a los colombianos que el Ministerio de Educación había mandado cartillas con contenido pornográfico y que no se podía permitir que en Colombia el Gobierno quisiera volver ‘’maricas’’ o ‘’machorras’’ a sus niños. Postearon en sus perfiles públicos vídeos, estados e imágenes en las cuales difamaban y decían cualquier clase de incongruencias entorno a la polémica para mover las fibras de las personas incentivando en sus seguidores el odio.

La polémica duró una semana, todo se polarizó, las redes sociales de los perfiles colombianos hablaban solo de eso, con oportunismo el expresidente Uribe quien es el máximo opositor al Proceso de Paz, trató de ‘’anormales’’ a la población LGBT, a pesar de que hay muchos rumores que ponen en duda las preferencias de su hijo Gerónimo; también Martín Santos, hijo del presidente, le mandó a su primo, Francisco Santos quien es seguidor de Uribe, un mensaje por Twitter en donde le decía lo siguiente: “qué pensará ‘Pacho’ Santos, y en especial su hijo Pedro, cuando su amo y coequiperos discriminan homosexuales y dicen que no tienen valores”, el tuit fue eliminado.

Santos guardó silencio, hacía como que nada sucedía y esperó qué tanto público asistía a la marcha que fue convocada el 10 de agosto. Como muy pocas veces se ha visto en Colombia esta marcha reunió a miles de personas en las grandes ciudades del país y otros centros urbanos, después de eso el presidente no tuvo más remedio que decir lo que pensaba de lo sucedido y por miedo a que el plebiscito por la paz sufra otro golpe, afirmó con ambigüedades que no iba la cartilla de ideología de género, pero su locución no quedó clara, por esa razón los sectores LGBT no hicieron mucho escándalo, tal vez, saben que después de que todo se calme volverá a intentarse.

Un tema que todavía es tabú para algunas personas en Colombia es el punto perfecto para desprestigiar a cualquiera, por eso la que recibió los golpes más grandes fue Gina Parody, por el simple hecho de ser lesbiana, pues en el gobierno de Alvaro Uribe, también se crearon estas cartillas, pero quien las hizo no era lesbiana, en ese entonces nunca hubo escándalo y las redes sociales no tenían tanto poder.

En Colombia esta marcha tuvo éxito porque fue infiltrada por personas que siguen al expresidente Uribe y son militantes de su partido, el Centro Democrático, incluso hay evidencias fotográficas en donde se muestran que los asistentes firmaron dentro de la marcha el ‘’NO’’ al plebiscito por la paz, patrocinado por el uribismo.

Es incoherente ver como hace una semana Uribe apoyaba a la religión Católica en temas que discriminan, pero hoy que este mismo culto es invitado a participar por el SÍ a la paz, el Centro Democrático le dice que no se inmiscuya en política. Este tipo de accionar debe ser un ejemplo para conocer de cómo los grupos políticos utilizan a su antojo la población LGBT, nos sirve para conocer quiénes realmente están apoyando las causas de igualdad y a quienes les interesa mantener las brechas que generan odio y violencia.

Este tipo de marchas que se pueden generar en cualquier país conservador nos debe enviar un mensaje a todos aquellos que luchamos por la reivindicación de los derechos no solo LGBT, sino de cualquier tipo de minoría. Hoy en Colombia, varios políticos no solo piensan irse en contra de estas cartillas, sino en contra de todo lo que sea relacionado a la temática gay y eso es lo que ninguno de nosotros puede permitir.

Comments

comments

Dejar respuesta