La ciencia: defensa personal

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Partiendo de la autocrítica, el estudio y la reflexión, Jennifer Sánchez derriba barreras ideológicas y dogmáticas que le impiden ser feliz. La primera en superar, la religión católica, esa que le permitía amar a un varón, más no a una mujer.

Por: Rodolfo Serna
Fotos: cortesía Jennifer Sánchez

¿Qué tienen en común Xena, la princesa guerrera; Juliana, protagonista de la película peruana (1989) del mismo nombre y Teresa Mendoza, ‘la reina del sur’?. El espíritu indomable, carácter osado y principios inquebrantables, seguramente. Pero además estos tres personajes tienen a una misma y entusiasta admiradora: Jennifer Sánchez, estudiante bisexual de psicología. Mujer rebelde, ruda y revoltosa.

El entrenamiento físico, sin embargo, comenzó mucho antes e inspirado en un anime, Saylor Moon: ‘estaba de moda cuando era niña. Todas jugábamos a ser una Saylor Scout. Me agradaba la que defendía a todos, llamada Lita -Saylor Jupiter-, hacía judo y karate, era cinturón negro. Cuando venían los villanos defendía a Serena, la protagonista’.

Entonces abrieron un taller de karate en primaria y su madre aceptó su inscripción ‘para que gaste mis energías en ello’. Practicó de los cuatro a los doce años. Obtuvo medalla de bronce –la que considera extraordinaria- en un campeonato interescolar. Desde allí aprendió el sentido de la disciplina, pues si desobedecía a su sensei recibía el castigo de sus compañeros, y es que como ella dice, ‘la formación del karate es así, yo fui formada así, y por eso lo paso de cierto modo –la agresividad-, soy ruda en esas cosas’.

La también luchadora de muay thai; vale todo, judo, lucha olímpica, kung fu y boxeo, no obstante, alguna vez se enrojeció: ‘‘cuando entré -antes de los 16- al ADUNI (Institución educativa)  había una chica de la carrera de nutrición, tenía gestos bonitos conmigo: me preparaba galletas, era una amiga muy engreidora, por eso me sentía atraída. Cuando hablaban del tema de la homosexualidad ella me decía ‘Jenni eres muy linda’, yo me sonrojaba y ella me decía ‘¿por qué te sonrojas?’…no entendía bien la situación y a las semanas me dijo que también es bisexual. Yo dije ‘oh’ ’’

Los chicos, las chicas, Dios y el diablo

Jenn Slick –el nombre de pila es una abreviatura del original, mientras que el segundo lo tomó inspirada en la figura de Grace Slick, una de las mujeres más importantes de la historia del rock-, como se hace llamar entre sus cercanos, tiene un amplio y maduro razonamiento a sus cortos 24 años, lo que da vía libre a la curiosidad: ¿qué diferencias encuentra luego de sus relaciones sentimentales con personas de ambos sexos?

‘‘Más difícil fue llevar vínculos con chicas. Estuve una vez con una borderline. Intentó suicidarse por problemas en casa, y yo tengo un lado maternal y ellas se sentían protegidas, encajo en ese papel. Pero luego una dice ‘esto es un caos’. Con los chicos es más tranquilo: cerraba vínculos y allí quedaba todo’’.

Ya en confianza el espionaje de sus inicios amorosos continúa, emergiendo patrones típicos en estos juveniles ciclos. Uno de ellos, el auto cuestionamiento: ‘con la primera tuve dos años de relación -a los 16 años- y en ese momento tenía miedo de muchas cosas: en la calle me agarraba la mano y yo la soltaba. Ella me abrazaba y yo decía ‘suéltame’. Empecé a luchar con mi propia homofobia. Sentía que todo el mundo me miraba, me iba a señalar. Fue  a los 16. Ella tenía mucha paciencia pero al final obviamente se cansó’.

Tales actitudes eran ordenadas básicamente por sus consignas religiosas. Su hogar era muy católico: ‘‘mi madre puede aceptar a una persona homosexual o hasta transexual mientras no sea nadie de su familia, ‘todo bien mientras a mí no me involucre’. Eso es doble moral de cierto modo. La criaron en una familia conservadora, fue un momento bastante chocante. Luego me vio saliendo con chicos y cree que la ‘etapa de confusión’ está superada, pero en realidad no es así’’.

La pesada carga dogmática de su linaje también reinaba en su segunda casa: estuvo en un grupo de oración de la Renovación Carismática Católica, anexa a una parroquia de Barranco, su barrio de siempre: ‘allí te enseñan muchas cosas; que al bisexual hay que tratar de llevarlo hacia lo heterosexual, que está en una etapa de limbo y toda la desinformación que hay’.

Mientras el dilema moral la absorbía, pues el sacerdote la puso en jaque al pedirle que decida estar ‘del lado de Dios o del diablo’. Y ella sólo quería estar del lado correcto de la historia. Al menos de la suya.

‘‘Yo decía: ‘no le hago daño con querer a una chica, no molestamos a nadie ni estamos atentando contra la integridad de nadie’. Entonces tomé una decisión y comencé a alejarme de la iglesia y lo religioso’’.

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El diván de los acusados

Jennifer no se considera una activista. La palabra le suena ‘demasiado burguesa’. Prefiere llamarse ‘militante’. Tampoco es una feminista; sino -por el momento- una aprendiz de esta teoría, pues reconoce que aún no la maneja ‘al revés y al derecho’, además de arrastrar ciertos lastres machistas producto de su antigua formación. Estos aún brotan en la rutina y ‘romper con eso cuesta un poco’, admite. Por eso alguna vez llamó ‘lomazo’ a Rosita Cabrera (ex vedette y actriz cómica). ‘Pude haber dicho: es una mujer bella, guapa ‘.

Hechas las sumas y las restas, pone la mira en los demás. Ya sea en algún encuentro o desde sus redes sociales; alza la voz y construye ideas, críticas y propuestas apoyada en sus autores de cabecera –Gonzáles Prada, JC Mariátegui, Marx, Bakunin, Emma Goldman-, su formación académica y su propia experiencia. En sus mensajes ahorra diplomacia –eso de quedar bien con todos-  y prefiere cargarlos con un ingrediente más picante y pocas veces rechazado: el sarcasmo. Para eso no tiene que buscar tanto, la sátira abunda tanto en la inapelable historia como en memes imbatibles.

Con este preámbulo como declaración de intenciones –de hincar, claro está-, abrimos el consultorio. Llega el momento de que los personajes del hoy sean examinados. Vale advertir que dependiendo del invitado, el diván de Sánchez hará las veces de sillón de acusados. O de cuadrilátero.

Ollanta Humala: ‘‘Cuando nosotros lo apoyamos como el mal menor frente a Fujimori sabíamos que de un militar no podíamos esperar muchas cosas. Como las represiones contra todos los que protestamos ante la ‘Ley Pulpín’ (Régimen laboral juvenil)’.

Pedro Pablo Kuczynsky: ‘No puedo esperar mucho de una persona que ha estado diciendo que sí a unas cuestiones sobre reformas para los LGTBIQ y luego dice no. PPK siempre se ha mostrado así. Creo que va a ser un presidente que simplemente puede tener pequeños gestos como un tuit o una cuestión en Facebook. Otra cosa es que te enfrentes a una mayoría fujimorista conservadora, homofóbica, machista, para tratar de hacer reivindicaciones, en ese sentido no se puede esperar mucho’.

En la esquina del tambaleante presidente asoma Carlos Bruce:

‘Es un traidor. Porque primero estaba con el tema de unión civil y bacán. Cuando esto se negó y se radicalizaron las cosas dijimos ‘vamos por matrimonio igualitario ya no unión civil’ -que es una figura jurídica distinta- entonces Bruce dijo no, matrimonio no, adopción no… él es gay por Dios, que no me venga con estas cuestiones. Ser conservador y actuar como la misma gente que te ha discriminado y te insulta por redes no tiene sentido’.

Los medios: ‘La gran mayoría de medios televisivos de este país me parecen basura, así, textualmente y sin sarcasmo. Programas donde ridiculizan a los homosexuales que de algún modo encierra un odio a las mujeres. Programas ultramachistas…’.

Phillip Butters: ‘es un machista, misógino y homofóbico de lo peor’.

Tomás Angulo: ‘‘no sólo lucra (con la imagen de la mujer); mal informa, prostituye a la profesión…cuándo se ha visto que un psicólogo y profesional serio va y dice ‘tal persona es una loca’ y empieza a dar un diagnóstico sin haber evaluado, sin fundamento científico, si usa sólo el ojo clínico lo hace muy mal. Dónde queda la cuestión de la ética’’.

Suena la campana, pero Jenn aún no ha acabado en el creador de ‘Calla Loca’, ‘No me jodas’ y otros productos de entretenimiento popular:

Es un pobre ignorante, no sé en qué clase de familia habrá estado y qué triste debe haber sido su historia para que tenga esa percepción de las mujeres. Tiene un odio a su madre tremendo ese sujeto, El colegio de psicólogos debería ponerse más radical y deberían sacarlo y vetarlo totalmente’.

Juan Luis Cipriani: ‘‘(Toma aire para recuperarse, parece sufrir un calambre al oído) qué te puedo decir del ‘monseñor’. Es un sujeto detestable, decía que los derechos humanos son una cojudez. Un cardenal metido en el tema del fujimorismo, un mantenido del estado que cobra más de 25 mil soles mensuales y que roba aparte de todo lo que da, porque la Iglesia Católica recibe plata como no tienes idea. Y eso lo pude ver cuando estuve metida en estos temas católicos. Y con el comentario que hizo ahora último, me parece lo peor, lo peor’.

Natalia Málaga y el trato vehemente con sus jugadoras:

Es una diva, la adoro. En el deporte en un momento y por una cuestión psicológica y emocional necesitas sacar toda esa fuerza, cólera o tristeza y tratar de canalizarla de algún modo. En psicología deportiva funciona muy bien. (Málaga) no debe moderar su trato, al contrario, está muy bien. Tú sabes por qué tu entrenador lo hace. Hay un vínculo entre entrenador y deportista que es como un padre o mentor.

‘Ni una menos’ y sus detractores

‘Algunas publicaciones las hacía la gente de la Iglesia del Movimiento Misionero Mundial. (A ellos) les diría que impriman sus lindos cartelitos, los lubriquen con agua y se los metan por donde no les da el sol. Somos uno de los países con mayor índice de feminicidios a nivel mundial…altísimos índices de violaciones, incluso no todas las víctimas denuncian. Si quieren invisibilizar eso están totalmente equivocados’.

El deporte en el Perú. Aunque siendo justos, ese concepto se reduce al fútbol:

‘Lo odio porque he vivido en carne propia el olvido del IPD. He vivido la doble moral de la gente que dice: ‘qué bien que hagas deporte’…después cuando sale lo de Inés Melchor o chicas que no tienen apoyo dicen: ‘qué pena, deberían apoyarlos’. Pero luego pagan 100 soles por ir a ver a once imbéciles correr detrás de una pelota. En deporte sí me he forjado sola, y por eso soy crítica y visceral con el fútbol. Lo detesto’.

Homofóbicos: ‘por Dios dejen vivir a la gente como quieran vivir, dejen sus prejuicios, dejen de leer la Biblia porque es el libro más homofóbico que existe.  Abóquense un poco a la ciencia, no a lo que dice un libro que tal vez lo escribieron muchas personas esquizofrénicas’.

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‘Hoy es fin de semana, no hay sitio donde no haya ruido’, me explicaba Jennifer temprano, mientras buscábamos ambiente sereno para nuestra conversación. El lugar de encuentro es el Parque Municipal de Barranco: tierra de hippies artesanos, malabaristas, músicos de cajón y guitarra, patinadores, fotógrafos. Y también plaza de una joven ilusionista de burbujas líquidas –permitan la redundancia, pues a unas cuadras se levanta la burbuja inmobiliaria-; quien crea globos flotantes que atraen a mocosos ansiosos por perseguirlos y tomarlos. O al menos sentirlos, pues aquellas esferas son objetos libres y agradables. Cuando finalmente las alcanzan el sueño se pincha, se acaba. La sensación dura menos de un segundo. La voluntad ha sido fuerte; la burbuja, frágil. La ilusionista, por su parte, ya recibió el premio monetario acorde a la fugaz distracción.

La comunidad LGTBIQ hoy ya no es un niño o niña tras un objeto fantasioso. Tampoco una creyente de ilusionistas baratos. No quieren trucos ni mentiras. Construyen y son parte sustancial de una sociedad democrática que les adeuda equidad de poderes, y por ellos pelean. Por obras concretas, sólidas y permanentes que no revienten al primer contacto.

‘Si te engañan una vez esa persona fue mala contigo, y si te engañan dos veces es porque eres una imbécil’, recuerda Jennifer, quien para mantener en forma su lucha ensaya a diario su estrategia: primero estudia y analiza al rival. Luego ataca.

Cultivó el orden y la disciplina en las artes marciales. Porque después de todo, Barranco es cuna de artistas.

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