A ella cuando estaba pequeña el entorno le hizo ver de muchas maneras que no estaba bien sentirse diferente. Que si había nacido varón debía comportarse como tal.  Sin embargo, la determinación también anidaba en ella y fue así como hizo caso a su yo interior.

No es sencillo estar en un aula de clases y que todos te miren como la persona “rara”. Antes las dificultades: una sonrisa y un espíritu alegre. Así fue abriéndose camino en sus años de estudio al punto de decir hoy día que la época en el liceo fue maravillosa.

Hablamos de Prissila Solórzano, activista y coordinadora del área de atención a las personas trans de la ONG Amnistía Internacional sección Venezuela.

“Mi etapa del colegio fue muy hermosa, ya que pude descubrir que dentro de mis diferencias con el resto yo podía ser tan igual a los demás. Siempre tuve a mi favor que soy muy extrovertida, eso me ayudaba a socializar con facilidad sin miedo a críticas o burlas.

Sin embargo, la adolescencia tuvo su baja. En un principio me tocó salir de mi burbuja, llegué a un liceo donde había muchas personas y entre todas la única diferente era yo. Resulté ser súper visible para todos, y para mí fue un choque muy fuerte. No puedo negar que existió cierto acoso de parte de los varones mucho más grandes, cosa que logré aguantar, ya luego fueron mis mejores años, todos mis compañeros me aceptaban y me respetaban. El bachillerato fue la mejor época”, comenta.

Desde muy chica sintió fascinación por los juguetes que relacionamos con las niñas. “Aún sin saber qué era lo que pasaba conmigo a muy temprana edad se exteriorizó mi atracción hacia las cosas femeninas, muñecas, ropa; era algo que no podía controlar, era algo natural en mí. Las personas trans nacemos siendo trans, la naturaleza no se equivoca”.

Prissila hoy tiene 30 años, nació en la ciudad de Caracas y proviene de un hogar humilde compuesto por una familia pequeña.

“Soy Alegre, muy extrovertida, a veces algo obstinada, sincera, amiga y sobre todo muy humana”, se autodenomina esta guapa mujer que actualmente se encuentra soltera. Es Técnico Superior Universitario (TSU) en Publicidad y Mercadeo, y acaba de obtener su título como licenciada en Administración.

LA TRANSICIÓN

Foto de Ambar chacin
Foto: Ambar Chacín

De vestirse de niña los fines de semana, comienza su transición a los 15 años de edad. Aunque recuerda que cuando estaba en su época de secundaria siempre se colocaba algo que la identificara con el género femenino, porque lucir como realmente se sentía dentro de la instalación educativa era prohibido. Tal y como lo sigue siendo hoy en día en las escuelas venezolanas.
“Culminado ya el bachillerato vestía de niña por completo; ya nada me detenía ni me lo prohibía. Estudié la etapa del TSU siendo mujer totalmente. En 2010 el destino me puso en el camino a la Fundación Reflejos de Venezuela, y fue donde conocí a  Elena Hernaiz Landaez y Ana Margarita Rojas. Una vez allí, con la ayuda de ambas, di inicio al protocolo en el programa “Traspasemos las barreras” (como debe hacerse, porque ya me había automedicado antes y no quería seguir cometiendo errores), también pasé por un proceso de orientación psicológica. Estoy súper agradecida de haber caído en las manos de especialistas en este tema como estas dos excelentes mujeres y el doctor Luis Madrid Peroza, médico psiquiatra y especialista en el tema de personas trans (uno de los pocos en América)”.

Ha pasado por el quirófano en una oportunidad a fin de ir esculpiendo su cuerpo  y amoldarlo a lo que desea para sí.

¿Qué sentiste, cuando luego de operarte, luciste por primera vez un brassier?

Debo admitir que mucho antes de operarme mis senos, ya usaba brassier así que fue algo normal, la única diferencia era que ya lo rellenaba como era.

¿Qué cosas te divierten? ¿Algún hobbie o practicas alguna actividad deportiva?

Me divierte ver una película; la música es mi mayor adicción aparte del dulce; amo la playa, pero no tengo algún hobbie favorito. Soy de las personas que creen que las mejores cosas se dan sin planearlas. Y soy floja para el ejercicio, prefiero dormir.

¿Cuáles son los mayores riesgos para las personas trans en Venezuela?

No es fácil ser una mujer trans en un país donde la discriminación es el pan de cada día, donde somos invisibles legalmente por no tener nuestra identidad legal. Una de las cosas más duras es no poder realizarte como profesional o poder ejercer cualquier carrera que hayas estudiado. Muchas de las personas trans que conozco viven esto, en el caso de mujeres trans solo les toca recurrir a las calles a ser explotadas sexualmente exponiendo sus vidas ante tanto peligro. Muchos de los chicos trans tienen empleos mal remunerados y son humillados. El no tener una identidad, que no nos reconozca como personas por igual y  nuestros derechos nos mantiene en riego todo el tiempo.

¿Estás a favor del matrimonio igualitario o uniones de hecho para las personas LGBTI en Venezuela?
Estoy a favor del  matrimonio, ya que conlleva una serie de protecciones legales y beneficios para las parejas del mismo sexo que el Estado no confiere a las parejas registradas bajo una unión de hecho.

El acto de transfobia que hayas vivido recientemente.

El saludar o que me presenten a personas que estoy segura que nunca habían salido de su casa, y cuando muy educadamente digo: “Hola, soy Prissila, mucho gusto” y doy la mano, automáticamente la retiran con asco, como si fuese a pegarles algo. Eso me pasa muy seguido; pero siempre respondo “tranquilo, que esto no es una enfermedad. Pero la transfobia sí lo es”

Y ahora, el momento más favorable que hayas vivido y que dé una luz de esperanza para las personas trans de que las cosas están mejorando.

Tengo muchos momentos memorables (gracias a Dios), pero uno fue haberme graduado de licenciada. Muchas personas no creyeron que lo haría y lo logré. Y, actualmente, me alegra haber tenido el derecho de palabra dentro de la Asamblea Nacional, donde pude expresar la importancia del reconocimiento legal de las personas trans en Venezuela, poder aportar un granito para la mejora de esta comunidad que por años ha sido excluida, discriminada y atacada; eso me hizo feliz.

¿Qué te ha parecido lo que ha sucedido con la cantante Karina y la manera cómo le dijo al mundo que tiene un hijo trangénero? A pesar de la gran cantidad de comentarios negativos que ha recibido

Me parece lo mejor que una madre apoye a su hijo, sea cual su identidad de género u orientación sexual. Pues en este caso ser hijo de una artista creo tiene más peso y más si lo haces público, pero yo me alegro por ella y su hijo; el amor de madre no tiene condiciones, es amor y punto. Me alegra mucho y, pues, siempre habrá quien te criticará, hagas bien o mal, apoyes o no. Ojalá muchas madres fuesen así, porque de serlo la historia de muchos y muchas fuese otra.

¿Qué le dices a una familia en cuyo hogar hay un niño, niña y/o adolescente trans?

Que los apoyen al máximo, no hay nada más  valioso que la familia, que busquen la orientación de especialistas, que se eduquen en el tema de género y la diversidad, es muy importante la educación, y sobre todo tratarlo como una persona normal y que se respete su posición, no imponerle nada. Esta persona sola expresará cómo se siente y cómo desea ser tratada. Por último, que le den amor, eso ayuda a cualquier ser humano a ser una persona de bien.

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