Pilar Rojas: identidad libre y cómoda

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No fue a través de un maestro escolar, sus padres ni por los medios. La primera vez que Pilar Rojas supo que el lesbianismo eral algo mundial y común fue a través de la música, con las chicas T.A.T.U. Hoy, 16 años después, el dúo ruso desapareció, pero la labor de Pilar de lograr la inclusión de las personas LGTBIQ en la sociedad continúa. Difícil, pero no imposible.

Por: Rodolfo Serna Saona
Fotos y producción: Harold Valles

‘‘Cuando llegué a Lima comenzó el boom del grupo, escuché recién la palabra ‘lesbiana’ y me identifiqué con eso. Incluso tuve una novia de varios años por internet’, cuenta Pilar como introducción al momento en que descubrió  que lo que ya sentía desde años atrás –mientras vivía en su natal Ayacucho- no era algo raro, sino común en muchas partes: ‘pasé mi primaria y secundaria en Huamanga, el internet aún no era masivo, crecí sin referentes, no podía saber qué era lesbiana, sólo lo que sentía’.

Siguiendo esa premisa, reconoce que esa falta de información y sensibilización en las escuelas perdura hasta ahora: ‘hay que entender que a la mayoría de personas no se les educa en su sexualidad. No hay un curso de educación sexual integral en los colegios donde se les diga: mira, hay diferentes orientaciones sexuales, diferentes identidades de género, las mujeres y los varones tenemos los mismos roles y derechos…eso no tenemos’.

Tal vez por ese motivo es que muestra tolerancia ante los intolerantes del día a día: ‘es un proceso muy complejo para alguien que no tiene educación sobre eso. (…) He entendido que mucha gente reacciona de manera no tan grata no porque sean malas personas sino porque también carecen de educación, y está educación de derechos sexuales y reproductivos no sólo me limitan a mí como mujer lesbiana sino también a todas las personas; tanto a varones como mujeres, entonces hay una gran tarea de educarnos y educar, también’.

Precisamente ese proceso de autoeducación –gracias al despegue de la web- y posterior inducción familiar lo practicó en casa con sus padres, educadores ambos: ‘los papás a veces no saben cómo expresarlo, más si tienen formación conservadora. Finalmente fui yo quien abordó el tema. Estaban preocupados por el tema práctico; de que yo –debido a mi orientación- logre conseguir un trabajo y aceptación social, sobre todo en Lima. Ayudó mucho que yo hablara del tema constantemente y les explicara sobre los derechos. Así como me fui auto conociendo y educando, lo hice también con ellos’.

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Nueva identidad en la capital

Hoy, con 29 años, una carrera culminada, posgrados en curso y un empleo en un organismo estatal, disfruta relacionar sus objetivos profesionales con mejoras en igualdad e inclusión social. Ese concepto no sólo involucra a la comunidad LGTBI, sino también a los pueblos más violentados, olvidados y discriminados del Perú, siendo uno de ellos –sino el más importante- Ayacucho,  y ella lo sabe más que nadie:

‘En ese cambio de la sierra a la costa, el primer portazo de discriminación que me doy no es por mi orientación, sino por mi origen serrano, discriminación racial tremenda, y lo seguirá habiendo. Ahí fue como un proceso bastante duro’.

Por otro lado, fue con el libro Masculinidad femenina (Judith Halberstam, 2008), adquirido en México DF –a donde viajó para conocer a una novia virtual-  que descubrió que ‘tanto lo femenino como lo masculino son construcciones sociales’.

‘He explorado mucho en los roles del género. Si hay una idea con la que me he quedado es que tanto lo femenino como lo masculino se construye. Ni lo masculino es privilegio de los varones ni lo femenino de las mujeres. ¿Cómo decir que uno es masculino o femenino?: por cómo se viste, y eso al final es una performance, porque se pone vestido y se maquilla’.

De esa manera, Pilar se presenta como una mujer cisgénero; su identidad se corresponde con su sexo al momento de nacer, pero eso no quita que cuestione el uso del maquillaje, o que los tacos le parezcan una tortura y limitación física. Para ella, libertad es ponerse un día cualquiera un short femenino y otro una bermuda o camisa para varón. Comodidad es sentirse placentera con lo que viste. La vida es simple, y corta.

Además de México; la licenciada en Marketing y Negocios Internacionales ha conocido Ecuador, Venezuela, Chile, Colombia, Brasil, Venezuela y Paraguay. Siempre viajó sola, por lo que es ley de mochilera aprender a cuidarse sola en tierras ocultas, aunque eso conlleve técnicas poco ortodoxas: ‘la idea es no proyectar una imagen de debilidad sino te puede pasar cualquier cosa. La gente piensa que por el hecho de ser mujer te pueden abordar, interrogarte, acosarte. Te podría decir que la masculinización de ropa en la calle me sirve como un instrumento, me enseñó a manejarme mucho y a sentirme mucho más libre en la calle. Quienes puedan leer la entrevista sepan que la ropa es también un instrumento, y no tienes que aferrarte a algo; si te sientes cómoda con A, vístete de A, si sientes cómoda con B, vístete de B. Si te sientes cómoda con A y B, también’.

En tiempos y circunstancias difíciles, recordemos que todo comunica: no basta ser fuerte, también hay que parecerlo.

En la acera de enfrente

Dadas las ganas de seguir aprendiendo sobre su orientación sexual y derechos, se integró al Movimiento Homosexual de Lima (MHOL), además de participar más de esta lucha. Aunque reconoce en todo momento la experiencia de crecimiento personal que esta labor -realizada entre el 2009 y 20014- le significó, es enfática en resaltar oportunidades de mejora que encontró dentro y que al no ver superadas, motivaron su alejamiento del más importante colectivo LGTBIQ en el Perú:

‘Siento que en toda su historia –el MHOL- no se ha podido desprender de las relaciones de poder inequitativas entre varones gays y mujeres lesbianas. Cuando yo entré sentía que todos trabajábamos pero al final las decisiones finales las tomaban los varones gays; sobre cuál era la línea de acción de la organización, a dónde iba el presupuesto, qué tipo de proyectos hacían. Con Liliana Huaraca se hicieron intentos por renovar, hacer voluntariado, escuelas para jóvenes, pero no se le dio la suficiente importancia, por ese tipo de cosas es que decido salir.’.

Ella no es, por cierto, la primera ni la última en descartar que los miembros, estrategias y acciones LGTBIQ son infalibles, inmejorables e incuestionables. Admitir puntos débiles es de por si algo digno de respeto. Como se dice, el éxito reside en la capacidad de manejar los errores, más no de evitarlos.

‘La lucha no sólo es en las calles ni con el Estado, sino en tu propia organización. Se busca la igualdad también en tu propia casa, sino se cae en la incoherencia’.

La palabra ‘política’ es, al menos por esta región del planeta, sinónimo  de oportunismo, enriquecimiento, corrupción, crímenes y abusos de autoridad. En el Perú esto ha motivado el alejamiento de los jóvenes y más capacitados profesionales del servicio público, concebido en tiempos remotos como un honor y aspiración humana suprema. Ser un funcionario público es hoy, ante todo, luchar a diario contra la tentación del poder, el dinero y los revanchismos ideológicos e históricos. Eso lo tiene muy claro Pilar, quien ya inició este camino, motivada en llevarlo con decencia, pues política también es vocación: tomar decisiones que cambien y trasciendan positivamente a la comunidad.

‘Me di cuenta que los derechos como ciudadanos los ejercemos y el que establece el reglamento o el marco es el estado, a través de sus poderes y el gobierno. Después te das cuenta que la política lo atraviesa todo: cuando exiges mejor educación, salud para todos, identidad de género para personas trans, es política. Entendí que toda nuestra vida desde cualquier ámbito está regida por la política’.

La Constitución señala que todo peruano mayor de 18 años tiene derecho al voto. Para sufragar sólo necesita acudir a las urnas portando su DNI vigente. Sin embargo, la democracia no es libertad ni esta es tolerancia mientras una persona transgénero no pueda acudir a las urnas con una apariencia distinta a la de su documento de identificación. Bastará que la autoridad correspondiente y los custodios del orden detecten que no es la persona de la foto para que se le acuse de suplantación de identidad. Será suficiente para que sea apresada.

Si quieres cambiar tu género dentro de tu DNI tienes que hacer un proceso judicial, el cual es carísimo y demora años, mientras eso pasa para este país no eres un ciudadano tal cual. Mientras hay un grupo de trabajo LGTBI con RENIEC para facilitar el reconocimiento de la identidad de género mediante un trámite administrativo. Pero la identidad de género principalmente pasa por la aprobación de la ley de identidad de género por el Congreso.

Esto no significa -recalca- que la vida de las personas trans se solucione y de pronto todos tengan trabajo y educación, ‘pero sí les da lo mínimo que es el derecho a la identidad y llamarte como tú quieres y tener tu foto como quieras vestirte. Y tu título universitario no salga como Mario Huamán sino como María Huamán’.

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Decía Walter Bayly, gerente general del BCP –banco líder en su mercado y en el ránking general de empresas mejor reputadas del país-, en un artículo para El Comercio, que una de las principales trabas creativas que su equipo de directivos encontraba en actividades dinámicas era la homogeneidad entre ellos: la cercanía en edad y perfil socio-profesional era de pronto una barrera para la innovación. La solución, resumía, radicaba en la diversidad de los futuros aspirantes a sus cargos; sus distintas edades, aptitudes y experiencias de vida serían la llave para los nuevos cambios globales. Dicho esto, ¿los partidos políticos son empresas? Por supuesto que sí. Con estructuras obsoletas y desprestigiadas, forjan y administran aún nuestro capital: los futuros gobernantes del país. Por tanto y en la experiencia de una sociedad exitosa –el BCP-, en la variedad está el gusto. Es hora de refrescarse.

‘Una de las acciones será volver a retomar las mesas de diálogo con organizaciones LGTBI, preguntarles qué están trabajando respecto a participación política. Esperamos que con esto podamos aterrizar actividades articuladas que cubran de manera eficiente las demandas de esta comunidad, así como de la afro, personas con discapacidad, indígenas…Que se fortalezca en los partidos políticos un enfoque de inclusión’.

Una forma de evolución para estos, por tanto, radica en romper progresivamente la barrera del conservadurismo y la carga dogmática de sus líderes. Verónika Mendoza lo hizo, y mal no le fue en los últimos comicios. Apoyó la legalización de la marihuana, despenalización del aborto y los derechos LGTBI. Se trata de derechos humanos, finalmente. Los derechos de todos sus clientes.

‘Si bien todos los partidos tienen sus propios principios y forma de ver el mundo perfecto, sí creo que hay algo que debe ser transversal a todo: el cumplimiento y respeto de sus ciudadanos; y parte de sus ciudadanos, les guste o no, somos gays, lesbianas, trans, etc’.

Si bien el proyecto ‘Ley de Unión Civil’ acumuló detractores dentro y fuera de la comunidad, significó un gran avance hacia el primer paso: poner el tema en primera plana a nivel nacional.

‘Para hablar de unión civil tienes que hablar de parejas lesbianas y gays, pero qué significa ser lesbiana, cuál es la realidad de una persona gay. Y te diré con mucho orgullo, por el esfuerzo que significó para muchas organizaciones, que lográramos poner en agenda pública los derechos de personas LGTBI. Que las personas se preguntaran al respecto. Que sepan que somos tus vecinos, amigos, compañeros de trabajo, estudios, etc’.

El tiempo y el espacio no tienen límites, pero en esta charla y este escrito, respectivamente, se agotaron. Los cuestionamientos de Pilar a la iglesia (‘hay gente que no es católica ni evangélica y que aportamos a este país, y no queremos que nuestros derechos estén sujetos a determinada visión del mundo’) y los medios (crean realidades, y lo hacen a través de los prejuicios y normalización de la violencia’) no serán ampliados ahora, pero esperamos verlos concretados a futuro en sus proyectos para el servicio de comunidades discriminadas y a las que está orgullosamente feliz de pertenecer y apoyar.

Hoy viste un casual pero elegante traje masculino. Mañana, quién sabe. Lo cierto es que lo hará feliz. ¿A quién no le divierte improvisar con libertad y comodidad?

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