Ser bisexual en un mundo de gays, lesbianas y heteros

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Uno pensaría que en el 2016 nadie te diría a la cara “no creo en la bisexualidad”, pero es algo que me pasa o leo más seguido de lo que me gustaría, y lo peor es que lo he leído más en espacios LGBTI que en espacios heterosexuales.

Incluso, personas que pensaba la tenían clara respecto a inclusión, me han dicho que si alguna vez estoy con alguien del sexo opuesto pues, qué sentido tiene considerarse LGBTI o luchar por nuestros derechos, porque gozaría del privilegio heterosexual.

Tal vez es algo que merece la pena ser discutido. Efectivamente, parece que la opresión que vivimos cuando somos percibidos como homosexuales se “borra” cuando empezamos una relación heterosexual. Sí, somos cuestionados por nuestra conducta y si tenemos una conducta heterosexual, automáticamente somos encasillados en esa etiqueta y eliminamos el prejuicio “gay” de nuestras vidas.

Pero, ¿acaso se trata de tener que escoger? Ser bisexual va más allá de quién es tu pareja en ese momento, como si ser gay dependiera de tener sexo o tener una pareja con la que se te “vea gay”. Uno no deja de serlo por no tener una relación. El argumento es bastante limitado, tomando en cuenta que juzgar a una persona por sus parejas sexuales deja de lado otras formas de tener relaciones afectivas como el poliamor (que no es más frecuente en bisexuales que en homosexuales o heterosexuales), o la asexualidad o demisexualidad.

Sin embargo, muchas personas bisexuales que nunca salen del clóset, llevan públicamente una vida heterosexual, son catalogados como tales y nunca enfrentan el estigma de tener una orientación sexual distinta. Sin embargo, esto no quita que estén exentos de sufrir las consecuencias de la homofobia. Como cualquier persona LGBT que niega su orientación o identidad de género distinta, la homofobia internalizada es una de las formas en que una persona bisexual puede negar que siente atracción por personas de su mismo género, así que la primera forma de discriminación que podemos sufrir es aquella dirigida hacia nosotros mismos.

Sin embargo, es lógico que, siendo pequeños o desconociendo la existencia de esta orientación, creamos que estamos confundidos o queramos encajar en alguna de las dos obvias posibilidades. Muchas personas bisexuales (y asexuales) no descubren que lo son hasta pasada la adolescencia justamente porque creen que las únicas opciones que tienen son la homosexualidad o la heterosexualidad.

Pero no solo nosotros nos resistimos a comprender la fluidez de nuestros afectos y atracciones, si bien la visibilidad bisexual ha ido incrementando con los años y el esfuerzo de colectivos de bisexuales, aún muchas personas gais y lesbianas no solo dudan de la existencia o realidad de esta orientación, sino que fomentan los prejuicios asociados a la bisexualidad, como la supuesta inclinación por la infidelidad.

¿Minoría? ¿Dónde?

Estoy completa y totalmente convencida de que existen más personas bisexuales que heterosexuales y homosexuales, y eso es algo que no debería sorprendernos. Es lógico (claro, luego de quitarnos el halo conservador y homofóbico) que la sexualidad es fluida, que no hay una forma de ser hombre o mujer y que, por lo tanto, son muchas las variables que determinan quién nos parece o no atractivo.

Por lo tanto, es más lógico aún que siendo un hombre “heterosexual” puedas encontrar atractivo a un hombre que encaja dentro de tus preferencias, porque hay muchas formas de ser hombre. Sin embargo, el machismo y la homofobia hacen que muchos hombres heterosexuales sientan miedo cuando esto sucede y rechazan algo que es natural sentir. Lo mismo sucede con mujeres heterosexuales que sienten atracciones por mujeres, o con lesbianas que encuentran hombres atractivos pero prefieren negarlo.

Lisa Diamond es una psicóloga lesbiana que ha estudiado la fluidez sexual. Es muy interesante que en sus encuestas y estudios encontrara que muchos hombres y mujeres heterosexuales habían tenido experiencias homosexuales, pero seguían prefiriendo identificarse como heterosexuales. Y también encontró que muchos gais y lesbianas admitían haber tenido atracciones por personas de un sexo distinto, pero preferían seguir identificándose como homosexuales. Ojo, esto es distinto a haber tenido “un pasado hetero” por miedo a salir del clóset.

Por supuesto, uno tiene la libertad y el deber político de asumir una etiqueta para fomentar la visibilidad. Pero, ¡hey! Ser bisexual no te hace menos indicado para luchar por los derechos LGBTI. No se es “menos gay” por sentir atracción por personas de un sexo diferente al tuyo.

Además, ser bisexual es una experiencia completamente diferente a la de ser homosexual. La representación en medios por lo general utiliza la bisexualidad para retratar personas promiscuas o que sacan la vuelta a sus parejas, algo que no tiene asidero con la realidad. Uno está constantemente saliendo del clóset según el género de la pareja que tenemos, se nos critica y excluye en comunidades LGBTI cuando tenemos comportamiento “heterosexual”.

Los que peor la pasan son los chicos bisexuales, porque se cree que, de plano, no existen y los prejuicios que los rodean son aún mayores. Podría ser que para los hombres sea más complicado admitir que tienen atracción por las personas independientemente de su género.

Por estas cosas, los bisexuales tenemos más probabilidades de ser diagnosticados con trastornos psicológicos como ansiedad, estrés, depresión y trastorno bipolar. Sí, aún más que las personas homosexuales. No, nada malo nos pasa, solo que parece ser que es más complicado de manejar por el prejuicio social.

Más visibilidad

Si eres activista LGBTI utiliza un lenguaje más inclusivo con los bisexuales, no asumas que cuando hablas de homosexualidad estamos incluidos ahí. Si eres artista y quieres hacer algo sobre la comunidad LGBTI, pues incluye bisexuales, trans e intersexuales (mínimo ¿no?). No hables por los bisexuales si no eres bisexual, deja de decir que la bisexualidad no existe (hello, it’s me), deja de asumir que si alguien no es heterosexual, es homosexual, cuestiónate: puede que seas bisexual y simplemente no quieres verlo.

Y si por ahí no quedó claro, ser bisexual es la capacidad de sentirse afectiva y sexualmente atraído por personas independientemente de su sexo o género…. ¿No suena lindo eso?

 

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