Franshesca y Erlinda: “Queremos saber qué pasó con nuestro bebé”

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Fueron meses de dicha para ellas. De ir poco a poco adquiriendo todo lo necesario para recibir al nuevo miembro de la familia. De la expectativa primera por saber si era niño o niña. De satisfacer los antojos de su mujer, de consentirle su panza, de las futuras madres vibrar de felicidad con cada movimiento en su vientre.madres lesbianas 4

Así fue. Un embarazo sin contratiempos y saludable. Solo opacado -en algunos momentos- por la incertidumbre que reina en Venezuela ante la escasez de productos básicos como pañales, fórmulas lácteas y medicamentos.

Ellas son Franshesca Romero y Erlinda Zambrano. Franshesca es una mujer trans y a mediados de 2016 fue noticia porque legalizó su convivencia de 7 años con su amor, convirtiéndose en la primera pareja de lesbianas venezolanas que conseguía hacerlo. Esto fue posible porque en su documento de identidad figura su nombre masculino y con el apoyo de autoridades que hicieron de lado la transfobia.

El motivo. Quería que al nacer su hijo Joshua Sebastián poder registrarlo legalmente y no tener objeciones por su apariencia física. Además, porque en esta Venezuela convulsa cada vez que iba a comprar pañales debía explicarle a los oficiales que iba a ser madre y necesitaba adquirir el producto. En el país se necesita un informe médico, la ecografía y el registro de concubinato para poder hacerte de los dos paquetes de pañales que le venden a las parejas embarazadas por semana.

Llegó el día de los primeros dolores que hacían pensar que ya el bebé nacería, esto fue el viernes 26 de agosto, las mandaron a realizar varios exámenes cuyos resultados tuvieron en la mano el día lunes.

Ese lunes 29 asistieron a la clínica Santa Ana, ubicada en Caracas y donde se habían realizado todo el control prenatal, llegaron a las 2:40 de la tarde. En medio de la espera y la incertidumbre por saber si le harían la cesárea – ya Erlinda estaba por la semana 40 y días de embarazo- fue ingresada a pabellón cerca de las 9 de la noche.madres lesbianas 3

Cuenta Franshesca que ella se encontraba afuera, ya apartada de Erlinda desde la tarde, angustiada y hasta recibiendo tratos discriminatorios.

“Un chico salió a las 7 y 30 a leer la lista de quienes estaban esperando por cesárea esa noche. No  nombró a mi  pareja y yo me le acerqué y le dije por qué no había  nombrado a mi  pareja. Me miró como que si yo fuera algo raro y me salió con malas contestas”, comenta.

Buscando las maneras de que su esposa fuese atendida cuanto antes y sin saber nada de ella. A las 9 de la noche un miembro del personal médico le informó que su bebé nació pero muerto y que su esposa está muy grave de salud. Habría sufrido preeclampsia crónica. La hacen pasar y le muestran un bebé fallecido, supuestamente, el suyo.

En medio de todo el dolor pide saber de su esposa. A ella viene viéndola el día miércoles. Y el jueves le dan de alta, ante el asombro de Franshesca porque, supuestamente, había muy grave previamente. Luego su recuperación ha sido de total normalidad.

Cuando ambas se unen y se cuentan lo vivido durante esos días. Erlinda le comenta que vivió una pesadilla, puesto que, antes de ser dormida totalmente para la cesárea le dijeron que su bebé había muerto, que ella era la culpable de que falleciera porque se había demorado en ir al médico, que tenía que haber buscado un centro médico más cercano a su domicilio, etc. Una serie de comentarios a todas luces violatorios de su dignidad como mujer y madre.madres lesbianas 1

Desde la fecha hasta cuando conversamos (lunes 26 de septiembre) sus días se han ido en diligencias ante organismos públicos porque hay aspectos que no les encajan. Erlinda aún no ha visto el cuerpo de su hijo fallecido, nunca se lo mostraron en la clínica.

Comentó Erlinda que había un bebé con las características similares al que le mostraron a Franshesca, en la sala de parto antes de que le practicaran a ella la cesárea. La fiscal encargada del caso espera los resultados de la autopsia. Ellas esperan porque realicen cuanto antes la prueba de ADN, la cual ha estado demorada por la falta de reactivos en el país. Aún no les dan certeza de cuándo estará, se encuentra en una lista de prioridades junto a otras 19 pruebas urgentes.

Estos días que podrían haber sido los más felices en sus vidas desde que Erlinda le “echara los perros” a Franshesca hasta conquistar su corazón; sin embargo, se han convertido en días de una tristeza agobiante. No saber qué ocurrió realmente, no tener la total claridad si el bebé que les indican como suyo es realmente su hijo para poder darle sepultura. La forma tan despótica como fueron tratadas en el centro hospitalario. En sus mentes ronda la idea de que fueron víctimas de un robo, por ello, desean que el resultado de ADN salga cuanto antes.

En medio de este dolor están más unidas que nunca. Su amor se ha fortalecido. Saben que la vida continúa y que su sueño de tener un hijo, verlo crecer y educarlo en amor se mantiene intacto. Solo piden saber qué pasó con su Jeshua Sebastián.

Este caso no solo afecta a las personas de la comunidad LGBTI, sino que es una situación que podría sucederle a cualquier pareja.

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