¿Matrimonio igualitario o ley contra los crímenes de odio? Todo, compañeros/as

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Por Liliana Huaraca Bruno (*)

Desde hace un par de años vengo escuchando este tipo de preguntas, lo que se plantea con ella recuerda a la vieja discusión sobre qué deberíamos priorizar en el movimiento LGTBI, sobre qué es “lo urgente”. En efecto, la discusión es tan antigua como lo es el movimiento, aunque el resultado de esta ha sido usualmente el mismo: ninguno en concreto, más allá de un intercambio de opiniones. Y es imposible generar un resultado concreto y palpable por el hecho de que en el movimiento LGTBI somos cientos de organizaciones y miles de personas con todo tipo de intereses, lecturas políticas y agendas. Mi punto de vista es que no necesitamos pasar nuestras demandas por un colador que determine su “importancia” ni caer en falsas dicotomías y jerarquizaciones: nuestras demandas en ningún caso son excluyentes entre sí.matrimonio_igualitario_unión_civil-12

El matrimonio igualitario es una demanda orientada a garantizar el derecho de toda persona a formar una familia, un derecho humano consagrado y protegido por la Convención Internacional de Derechos Humanos en su artículo 16, y sobre el cual el Estado peruano tiene el deber de legislar sin discriminación. La realidad que combatiría una ley contra los crímenes de odio es de naturaleza diferente: busca sanciones frente a crímenes contra personas LGTBI en un contexto en el que la violencia y discriminación son generalizadas y no existe mecanismo legal que castigue estos delitos como lo que son: crímenes de odio. Lo mismo ocurre con la ley de identidad de género, la ley contra todas las formas de discriminación, las políticas educativas por la diversidad sexual, las políticas inclusivas en salud, y muchísimas otras demandas: todas son urgentes y necesarias, puesto que buscan proteger diferentes aspectos en las vidas de personas LGTBI, en toda su diversidad.

¿Es posible establecer una jerarquía entre derechos? Desde el derecho, se comprende a la persona de forma integral; en ese sentido, se entiende que los Derechos Humanos de ninguna manera se excluyen entre sí, sino que son integrales, indivisibles e interdependientes. En la realidad, las discusiones políticas y sociales suelen estar superpuestas y el debate sobre un proyecto de ley muy probablemente repercuta en la discusión de otro. No se trata, pues, de poner a competir nuestras demandas, sino de evaluar de qué manera estas se fortalecen unas con otras.

¿Hablar de matrimonio igualitario implica dejar de hablar de otras demandas?

De ninguna manera. Y sería injusto plantearlo de así, pues invisibiliza el trabajo que muchas organizaciones LGTBI han tenido de forma sostenida a lo largo de los años, más allá de las agendas que plantean los medios de comunicación, usualmente por fuera de nuestro control directo. Durante toda la discusión pública sobre la unión civil (2013 – 2015), las organizaciones LGTBI siguieron trabajando sus agendas y realizando sus actividades, con bastante éxito muchas de ellas. En muchos casos, la campaña por la unión civil puso sus plataformas de redes a disposición de dichas agendas y actividades, justamente en la lógica de fortalecer nuestras demandas  entre sí.

Además, se plantean estas discusiones como si la protección a la vida y seguridad de personas LGTBI no fuesen de interés de la sociedad civil o los sectores políticos. Hay que hacer un poco de memoria para recordar que, en el Congreso 2011 – 2016, sí tuvimos discusión sobre crímenes de odio. El proyecto de ley para sancionar las “acciones criminales originadas por motivos de discriminación” fue presentado por Carlos Bruce y estuvo en Comisión de Justicia y Pleno del Congreso durante dos años (2011 – 2013). Hay quienes trabajamos en las vigilias, plantones y demás iniciativas a favor de este PL. Y perdimos. Es luego de esa discusión que se presenta el proyecto de ley de unión civil en setiembre del 2013, desatando otro tipo de debate.

En este Congreso 2016 – 2021, es altamente probable que tengamos iniciativas legislativas de unión civil, matrimonio igualitario, para reconocimiento de la identidad de género y contra los crímenes de odio. Estas demandas estuvieron consignadas en los planes de gobierno de Peruanos Por el Kambio y del Frente Amplio. De nosotrxs depende si la discusión será sobre qué demanda es “más importante”; o, más provechoso desde mi punto de vista, sobre qué estrategias construimos para que Peruanos Por el Kambio, Frente Amplio y demás fuerzas políticas cumplan sus compromisos, comprendan la diversidad sexual y de género y legislen de forma efectiva sobre nuestras diversas necesidades.

(*)  Liliana Huaraca Bruno – Comunicadora. Activista de Matrimonio Igualitario Perú.

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