La Policía peruana lo torturó por ser gay en 2008 y sigue esperando justicia

0
394

No a la impunidad. Por primera vez en su historia, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) realizará el 1 de diciembre una audiencia en un caso emblemático sobre actos de tortura que habrían sido cometidos por agentes de la policía contra una persona debido a su orientación sexual en el Perú.

Se trata de Luis Alberto Rojas Marín, víctima del Estado peruano. Es el primer caso de tortura contra una persona LGTBI que se presenta ante esta instancia internacional. Ver el caso detallado aquí.

Luis Alberto fue detenido de forma arbitraria por la policía y varios agentes de seguridad en el año 2008. Durante su arresto en Casagrande, en el norte de Perú, los agentes le forzaron a desnudarse. Imaginen las palabras que le dijeron, las humillaciones. Lo golpearon y abusaron verbalmente de él por motivo de su orientación sexual. Por ser gay. Por ser GAY, nada más por eso.

Pero no terminaron allí. El odio busca más.

Los agentes violaron a Luis Alberto con una vara de reglamento que usan los policías. Cuando se liberó de sus verdugos, el ciudadano presentó una denuncia penal por violación sexual, abuso de autoridad y tortura ante las autoridades peruanas contra los agentes responsables.

Si bien las autoridades del Ministerio Público reconocieron que existían pruebas para abrir una investigación por violación y abuso de autoridad, rechazaron empezar una investigación por tortura. ¿Por qué? En el Perú, un país homofóbico y lleno de prejuicios, la fiscalía alegó que no había indicio alguno de que los agentes hubiesen violado a Luis Alberto con la intención de obtener información o de hacerle confesar un crimen o con la intención de castigarlo por su orientación sexual. Perú, país absurdo.

La fiscalía cerró las investigaciones por violación y abuso de autoridad y el juzgado dispuso el archivo del proceso judicial. A Luis Alberto, las autoridades le negaron sus posibilidades de obtener justicia y reparación en Perú.

“Recién el día en que yo me muera dejaré de escuchar: “Ahí va el ‘mariconcito’ al que lo violaron los policías”. Lo que yo pasé no se lo deseo a nadie”

Los representantes legales alegan que la existencia de estereotipos impidió que las autoridades actuaran con la debida diligencia al investigar el caso.

Al no obtener justicia en Perύ, Luis Alberto Rojas Marín presentó su denuncia contra Perú ante la Comisión Interamericana en abril de 2009. Recibió el apoyo del Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos (Promsex), la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) y la ONG británica anti-tortura REDRESS.

“El sistema judicial de Perú le ha fallado a Luis Alberto. Las autoridades no llevaron a cabo una investigación efectiva de su denuncia, y no le han proporcionado ningún tipo de reparación. A fecha de hoy, todavía sufre las consecuencias de lo que le ocurrió. Esperamos que la Comisión Interamericana decida de manera pronta sobre el caso y que transmita a Perú el mensaje de que el derecho internacional no tolera ni admite conductas como la que las autoridades peruanas infligieron a Luis Alberto”, sostiene Víctor Álvarez, encargado del Áreal Legal de la CNDDHH.

2bd055bcfc92f2913059ecab697226ce_l

En derecho internacional, las violaciones realizadas en situaciones de detención pueden constituir actos de tortura, y los estados están obligados a investigar de oficio y a perseguir a los responsables, así como a proporcionar reparación para la víctima.

“La falta de investigación adecuada por parte de Perú ante la denuncia de Luis Alberto y la no persecución de sus responsables es un caso representativo de la falta de investigación por parte de las autoridades de cualquier caso en que se vean involucradas víctimas marginadas como Luis Alberto. Ello transmite a los perpetradores un mensaje de impunidad. Este hecho da cuenta de la extensión de la discriminación contra las personas del colectivo LGBTI en Perú”, señaló Brenda Álvarez, abogada de Promsex.

Este es el primer caso considerado por la Comisión Interamericana que versa sobre actos de tortura cometidos en base a discriminación por razón de orientación sexual. Durante la audiencia del jueves 1 de diciembre, la Comisión recibirá el testimonio del Luis Alberto a través de video y oirá los alegatos de sus abogados y del Estado Peruano.

Luis Alberto lleva esperando justicia. La audiencia del 1 de diciembre puede ser una oportunidad para dar a conocer su caso de tortura y malos tratos sufridos mientras estuvo en manos de autoridades del Estado.

Si esto ocurre, la Policía Nacional debería pedir perdón por la pesadilla de este ciudadano peruano, y debería comprometerse a tomar medidas para que estos hechos nunca más ocurran. ¿Cuántos Luis Alberto hay en Perú? ¿Cuántas historias no se han contado todavía?

Es momento de decir BASTA YA.

Comments

comments

Compartir
Artículo anteriorOswmi le canta al amor entre dos julietas
Artículo siguienteEl enfoque de género ¿ideología o ciencia?
Mi primer blog fue verde y era sobre ser lesbiana en Lima. Varios años después regreso a una temática que pensaba cerrada con el objetivo de hacer realidad un sueño: un medio LGTBIQ. Soy periodista desde los 17 años y ya cumplí 42. Soy profesora universitaria, adicta al café, mamá de gatos y perros, lectora desesperada e insomne. Soy la directora de ClasesdePeriodismo.com, consultora en social media, estudiante crónica y amenazo -para no perder la costumbre- que ya voy a dejar el periodismo para fundar un bar. Amo Chorrillos, y tengo la suerte de haber regresado al barrio para mirar el mar cada mañana.

Dejar respuesta