Biografía a una disidente: Zaida Gonzáles

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“Cuando uno sufre de amor escucha canciones latinas.
No sé. Juan Gabriel. Son canciones que te hacen daño
pero eso es porque aceptamos el sufrimiento
como parte esencial de la vida.
Chile es más de luto negro porque se cree Europeo.
Pero es el Chile de catálogo. Si uno va a una población,
la gente decora sus casas,
las pinta y creo que eso es lo que da identidad.
De ahí viene mi inspiración, de aceptar de donde vengo. Eso soy.”

Por Héctor Barría (*)

Escribir sobre Zaida Gonzáles. Escribir sobre Zaida y que bajen todos los colores arcoíris y diversos en esta especie de crónica que es, pero tampoco es. Escribir sobre algo tan tangible frente a lo intangible de la literatura. Escribir sobre algo muerto, porque acá nos enfrentamos a un trabajo que habla sobre la muerte y es adornada, como hacían nuestros milenarios ancestros, con colores muchos, flores, catrinas, guirnaldas, castañas cocidas y altares tan grandes que luego se lanzaban al mar. Zaida los lanza en diferentes galerías, que también podría ser una especie de mar enorme e inquietante lleno de críticos del arte elitista y de no tan críticos, pero críticos igual.
Es lanzarse frente a lo adverso y disyuntivo de la escena queer chilena de hoy en día.

“No soy contemporánea porque llevo diecisiete años trabajando en foto” Un día dijo mientras terminaba de fumar un tabaco sin filtro para que entre mejor a sus pulmones. Y es verdad. Es difícil ser mujer en Chile, en Perú también y supongo que en gran parte de Latinoamérica. Es más difícil ser artista, trabajar temas gays sin ser gay pero sentirse enormemente gay por empatía y cariño; enormes Drag Queen y mujeres renacentistas con voluptuosos senos, máscaras de gatos para ocultar el autorretrato y así en adelante. Es difícil, pero también a muchos nos gusta esa vereda;  nos gusta porque es tedioso llegar rápido a dónde uno quiere, es tedioso vendarse los ojos y no vivir tristeza ni rabia frente a un universo que vive de injusticia; es justamente este camino que hubo de tomar la fotógrafa chilena. Desde mi impresión; el que más le acomoda.

A expuesto y sido galardonada en diferentes espacios y países, sin embargo en Chile ha costado hacer que su mundo surrealista, Real – maravilloso y metafórico entre al circuito artístico. Autora de tres Fotolibros y aunque es difícil hablar de su trabajo lleno de simbolismos, íconos y colores pues el espectador queda impregnado con el poder de ellos sus series fotográficas son crudas y fuertes. Algunas de ellas;  Primera comunión. Zoonosis. Conversatorio Celestial. Recuérdame al morir. El castigo.

el-castigoDe la serie “el castigo.”

Fue una de las impulsoras en temas underground chilenos, tratando el lesbianismo, diferentes tabues, siempre temas sucios –socialmente claro- frente a un llamado y puesta en escena llamativo. También trabaja desde su propio nicho, su propia biografía, incluyendo, por ejemplo, su bisexualidad, sus distintos pesares, su empatía frente a la discapacidad y su rol erótico – sexual, etc. todo esto es llenado de colores pasteles que luego pinta una vez impresa la fotografía.

También fue una de las impulsoras en mostrar al mundo a Hija de Perra pues ambas estaban en una misma sintonía e irreverencia frente a lo político, social y dictatorial de un sistema que día a día las atacaba; es así donde vemos esta imagen que presenta una especie de última cena, un llamado crudo a “dejar de creer” junto a la cabeza de un cerdo muerto –no sabemos si disecado o no, eso genera intriga- y que también fuma un cigarro, entonces nos presenta un ícono vivo, un mafioso político, podría ser. Dildos en forma de zanahoria, colores ocres, oros, vestidos rasgados, carne cruda, todo esto es adornado con colores Hello Kithy que dejan, a primera vista, una tierna imagen de una artista que podría pasar muy bajo perfil, hasta que el espectador se acerca y ve toda esta ira derramada en un lienzo fotográfico colgado en un museo importante Chileno.

Es así como el arte debe de atacar, desde un escenario desbordante, y más allá de que sea visto o no, es necesario mostrar y es justamente lo que ha hecho Zaida en su carrera jamás opacada; mostrar, mostrar, porque es necesario dar conocimiento, es necesario generar conciencia aunque sea de la manera más bizarra ocurrente, pero no importa: lo bizarro igual es rico y potente.

Es así como nos enfrentamos a Zaida González, visionaria, gatuna por naturaleza, cruda, irrealista, intensa, under, pagana, bizarra y lozana; una Frida llena de colores dos mil dieciséis y, sobre todo, mujer/mujer frente a un Chile que actualmente opaca.hija-de-perra

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