Perú: Carta abierta al periodista que realizó un transfóbico reportaje

1
7164

Señor Fabricio Escajadillo:

En su “reportaje” sobre las noches salvajes del centro de Lima tuvo la oportunidad de hablar de la realidad de una de las comunidades más violentadas en nuestra sociedad: las trans femeninas y mujeres trans que se dedican a la prostitución.

Puede que esté pidiendo mucho. Sus colegas en Caretas y en algunos programas sexistas como el del señor Galdós nos tienen acostumbrados a este tipo de faltas de respeto y violencias de género, pero a veces uno tiene la esperanza de que se acerquen, pregunten, googleen o tengan el interés de hablar con propiedad e información sobre las realidades que, seguramente para usted son muy lejanas, pero de las que contribuye con desinformación.

Entiendo que usted esté acostumbrado a ver los problemas de género como una sola variable y que no se haya capacitado para analizar el contexto en su completa magnitud. Las personas trans, muchas de ellas expulsadas de su casa, necesitan una vía de sustento. Las que viven en sectores empobrecidos son las más afectadas y la ilegalidad de sus identidades (debido a que no contamos con una ley de identidad de género) las expone a trabajos que no están regulados y que las encasillan y las exponen a violencia y a labores que no necesariamente serían de su elección si tuvieran las mismas oportunidades que el resto de personas (cisgénero y heterosexuales como usted) que no viven cuestionadas por su identidad.

¿Sabía usted que las mujeres trans tienen una esperanza de vida de solo 35 años en América Latina?, ¿Sabía usted que esas personas a las que llama hombres disfrazados de damas inocentes de la noche, probablemente sean asesinadas o mueran por no tener atención médica? Seguramente no, pero eso no importaba en su reportaje.

Las personas trans son una de las poblaciones más vulnerables y violentadas por la sociedad patriarcal, una que nos impone normas de comportamiento según nuestros genitales y nos divide en hombres y mujeres. Y mientras no tengamos una ley que les permita identificarse correctamente, lo mínimo que podemos hacer es referirnos a ellas con sus pronombres e identidades preferidas. No hacerlo constituye una violación a su derecho humano a la identidad, sin contar con la disforia y malestar que muchas de ellas sienten cuando son reducidas al sexo que se les asignó al nacer.

Digamos que usted desconocía esto, que lo hizo sin mala intención, que simplemente no sabía que una mujer trans es una mujer porque jamás en su vida se le ocurrió leer algo del tema que no fuera sacado de páginas policiales o programas humorísticos que tanta plata han hecho burlándose de las identidades de las personas (especialmente mujeres). Si es así, debería sentir muchísima vergüenza, porque cumple el cliché de periodista que no se prepara, como sus colegas que mencioné al comienzo.

Pero a mí me parece que la forma en que enuncia a estas mujeres trans tiene toda la intención de “colocarlas en su lugar”. Usted les recuerda todo el tiempo que no interesa cómo se llamen, no interesa cómo se sientan, no interesa nada, salvo sus genitales, salvo lo que usted considera que son, porque claro, usted debe saber más que ellas sobre ellas mismas. “Disfrazados de inofensivas damas nocturnas”… ¿es que usted todo el tiempo tiene estereotipos en su cabeza? ¿Es así como ve a las prostitutas? ¿Es que la ausencia de pene nos vuelve inofensivas?

En la sociedad asquerosamente machista y heterosexista en la que vivimos, ese ser hegemónico tiene la potestad de denominarnos y de ponernos en nuestro lugar. Se nos define desde afuera como lo otro, como lo desviado y lo enfermo, y su poder se construye y se potencia mientras más marcada es esa diferencia y mientras más notorio es su poder de señalarnos.

Lo que ha hecho, señor Escajadillo, con todo el poder que le da el medio de comunicación y su lugar como hombre heterosexual y cisgénero, es violentar durante 15 minutos seguidos a las mujeres más vulnerables de nuestro país. No son hombres vestidos de mujeres, son mujeres trans que el Estado ha negado su derecho primordial de ser y que tienen que sobrevivir en la calle, que no pueden acceder a educación ni salud, que son violentadas por dedicarse a lo único que pueden dedicarse. Que son castigadas por no comportarse como hombres.

La prostitución es un medio para sobrevivir que utilizan muchas mujeres, incluidas las mujeres trans. Y son casi exclusivamente hombres cisgénero quienes acceden a este servicio, quienes dentro del espacio de la intimidad, en muchas ocasiones utilizan su poder para atacarlas y hasta asesinarlas.

La delincuencia, el robo, las enfermedades de transmisión sexual y el consumo de drogas están muy asociados a la prostitución justamente porque son también situaciones asociadas a la pobreza y exclusión social histórica del Estado. No hay que ser muy brillantes para darse cuenta de eso, y la pobreza es un problema que el Estado falla en solucionar, porque solo se toman medidas reactivas y no preventivas. Reglamentar y proteger a las trabajadoras sexuales es una de las formas para controlar y reducir los problemas asociados a la prostitución.

La violencia y la delincuencia no se originan en estas mujeres, algo que, por supuesto, se olvidó de mencionar. Sino que es consecuencia de la pobreza extrema y la violencia en la que ellas viven, TODOS LOS DÍAS, y que se comete desde los agentes de seguridad del Estado, las instituciones del Estado que no les permiten vivir su identidad y, por supuesto, la sociedad civil y los medios de comunicación transfóbicos que terminan por exponerlas a más maltrato. Es lo que acaba de hacer.

¿Era necesario decir que tienen tobillos de futbolista?, ¿esto lo hace sentir más macho a usted? Le dejo esta pregunta para su reflexión.

Comments

comments

1 Comentario

  1. Ayer vi el reportaje y escuche como se denigrava… Diciendo ah una persona con apariencia femenina los calificaban de masculinos… Y ofendiendo su género lamentablemente un periodista entre comillas hace un reportaje así y si quiere difundir que toda la comunidad trans es así lamentable el grado de seriedad

Dejar respuesta