Carlo Checa: #ConMisDerechosNoTeMetas

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‘Ni un millón de personas podrán quitarme la libertad de amar’, era el mensaje. Carlo Checa, el mensajero. El conjunto era (es), para quienes lo agredieron el pasado sábado durante la celebración de la marcha ‘Con mis hijos no te metas’, el pecado mortal. Sin embargo, en la lucha de Checa, modelo y productor, no hay espacio para el odio: su ideología consiste en afrontar esta realidad con tolerancia, respeto e igualdad. Y con sangre, si es necesario.

Texto: Rodolfo Serna Saona
Fotos: Harold Valles

Dios, los niños y las ‘langostas’

Eran horas de la tarde del pasado domingo y las casi 25 mil personas reunidas en la Plaza San Martín para celebrar la marcha ‘Con mis hijos no te metas’ vivían el momento cumbre del festejo. En el escenario principal de la amarillenta y bien equipada rotonda, el activista contra el Currículo Nacional 2017, Phillip Butters, iniciaba el discurso homofóbico más iracundo y multitudinario en la historia de este país, marcada por esa endémica autodestrucción cívica.

Al igual que la corriente cristiana y ultra conservadora que tiñe esta campaña, las palabras de Butters –despedido tardíamente de Radio Capital– no serían tan persuasivas sino fuera porque no procuran convencer, sino imponer. Además de la ignorancia; el error en la interpretación del documento o, peor, la incapacidad de hacerlo, por diversos factores (culturales, religosos, políticos). Así la montaña del odio no solo se empina más. También se amuralla.

Entonces, mientras las miradas y oídos de los asistentes apuntaban hacia el agitador concierto de mentiras, insultos y amenazas que Butters recitaba,  debajo, en el suelo, Carlos Checa, el único gay que alcanzó y osó llegar lo más cerca posible al estrado, era abollado por hasta 7 personas, incluyendo dos mujeres. La profecía de los evangelistas se volvía carne: la ‘langosta’ -de 1.83 metros y 73 kilos- apareció. Y, tal como lo prometieron, fue pisoteada.

‘‘Al llegar al cerco policial que rodeaba la plaza, una chica me detuvo y me dijo que le encantaba la pancarta y me toma la foto. Le pido que me la pase después porque quedó muy bonita. Desde allí entro a la zona y, levantando mi cartel, comienzo ya a recibir insultos homofóbicos. No vi a nadie como yo protestando dentro del ambiente. Cuando entré me di cuenta que la fiesta iba a comenzar. Me dijeron de todo, desde que me iba a pudrir en el infierno como ‘homosexual de mierda’, por parte de señoras, jóvenes…’’,  recuerda un día después y desde la comodidad de su cafetería favorita el kamikaze protagonista de aquel momento.

Para cuando la ortodoxa abogada Beatriz Mejía tomaba la posta sobre el escenario, Carlos ya estaba desmayado. Al despertar, dos cosas le sorprendieron: una, la de sentir el calor de una joven lanzada a su defensa. La otra, la actitud de los policías, disipadores del ‘incidente’ e inmóviles, esperando que el muchacho se reponga por sus propios medios de la paliza, pues ‘él es hombre, que se pare solito’.

‘‘Hay que ser imparciales y equitativos. Siento que nuestra policía tiene que ser mucho más educada respecto a que todos somos iguales, y nos protejan a todos por igual. Mientras sucedía todo esto, los mismos policías decían ‘déjalo acá, que le saquen la mierda por cabro’… ¿Cuál es la equidad en esto?: Una manifestación claramente homofóbica protegida por policías homofóbicos. Sólo una oficial mujer me dijo: ‘sé lo que sientes y estoy aquí y no me voy a mover’.

La uniformada lo resguardó todo el rato que demoró la patrulla en llegar. Ya no contaba con su celular, su billetera ni la sonrisa que le caracteriza. Pero no importaba; los quince minutos de endemoniada violencia que vivió, en nombre de los hijos de los asistentes, habían acabado.

‘He sufrido mucho bullyng de niño, en la escuela. Me hubiera encantado que en mi época escolar esos temas se trataran como se va a hacer ahora. Todas las personas a las que les conté lo que quería hacer me decían que era arriesgado. Siento que era necesario poner las cartas sobre la mesa y exponer la situación. Porque me siento pisoteado cuando salen a decir que no están de acuerdo con inculcar la tolerancia y el respeto desde el inicio. Si bien la primera escuela es la familia, siento que es de gran importancia el enfoque que se da en el colegio para la tolerancia, el respeto y la igualdad‘.

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Es cierto que toda provocación genera una reacción, que somos proclives a pisar el palito. Lo comentábamos camino a la locación fotográfica: ir con una camiseta de la U a la tribuna de Alianza va a caldear los ánimos; gritar el gol del triunfo en el último minuto nos podría costar, al menos, varios huesos rotos. La violencia de odio y rencor en los mítines políticos es otro ejemplo, lo hemos visto. En otros países son hechos aislados. Aquí es un catecismo.

Pero, como cuenta la víctima, al tratarse de una manifestación auto catalogada “de todas las sangres e ideologías”, ‘civilizada y pacífica’ y auto sustentada en el amor por los hijos y por la familia, cuesta comprender lo ocurrido. El ejemplo que les dan no ha sido el mejor. El actuar de aquella masa desmiente a sus líderes.

En los días posteriores intentaron desacreditar también al joven de 24 años, acusándolo de usar su creatividad negativamente para pincharle globos a su fiesta.  Sin embargo, y gracias a algún aliado anónimo, la prueba del delito apareció. El reporte policial, por su parte y de acuerdo con Checa, yace en la comisaría del sector.

En redes comentaron que buscas fama…
Tengo 24 años, me considero muy talentoso, carismático, feliz con mi vida. La fama no me importa mucho, porque si la tengo será por mis pinturas, mis fotos, mis diseños, y no por esto, golpeado, en medios de comunicación. Sin embargo, siento que es necesario (mostrar su agresión) porque sirve para exponer esta realidad. No busco la fama.

¿Qué buscas?
Busco que se escuche lo que tengo que decir, que las personas que me siguen y confían en mí, aunque sea una, se sientan identificadas, protegidas, sientan que su voz es escuchada. Esto me da la valentía y la fuerza para luchar por ellos y manifestarme por ellos porque hay muchos que sufren bullyng en los colegios y nadie dice nada por ellos, se suicidan todos los días y nadie dice nada por ellos. Yo no estoy aquí para teclear y hacer una guerra cibernética por pose en Facebook, así no ganas nada. Si queremos realmente hacer que nuestra voz se escuche hay que hacer esto. Hacer una manifestación, ir allá y enfrentar la situación y decir: yo estoy aquí reclamando mis derechos. Siempre he creído que pequeñas acciones hacen grandes cambios, y hoy más que nunca, esta pequeña acción la ha sido.

Foto: Carlo Checa
Foto: Carlo Checa

El hombre detrás del cartel

Entre los transeúntes de una concurrida avenida, Carlos da tres pasos hacia adelante y luego dos hacia atrás, mientras Harold captura su mejor toma. Es un tip que le dio un director artístico para que la acción de su andar en la foto final sea más real. Para lograrlo, repite la técnica una y otra vez. Una chica se mete en la toma adrede y con una sonrisa que el modelo imita al instante. Luego se dirige al fotógrafo para revisar sus retratos y acordar que su trabajo está hecho; algo parecido a eso de actuar y dirigirse a sí mismo en una escena de ficción.

¿Cómo te iniciaste en la moda?
A los 16 años, diseñando. Fui catalogado como uno de los diseñadores más jóvenes del Perú. Descubrí que las artes plásticas me gustaban desde niño, cuando agarraba un pincel. En Sau Paulo gané una beca para estudiar especialización en stylist en Miami. En el camino me di cuenta que el arte es inmenso y puedo hacer muchas cosas, entonces las exploté. Hago dirección artística, fotos, pintura, amplié mis horizontes totalmente, y también los contactos que generé me ayudaron mucho en el modelaje.

¿Cómo se maneja el tema de la homosexualidad en el modelaje en Perú?
Aquí muchos modelos prefieren mantenerla oculta, aquí no te contratan si eres gay. A mí una agencia, al contratarme, me dijo: ‘por favor, trata de ser bien masculino, ¿ya?’. La moda en el Perú funciona así. Con estas pequeñas cositas -enfrentar a la discriminación- que educan a la sociedad; estamos abriendo más nuestra mente, estamos siendo más tolerantes, vemos diversidad en las pasarelas y publicidad, es un proceso que va creciendo. Afuera no importa: a nadie le interesa si eres gay o transgénero.  Yo siempre he sido muy abierto desde el principio, quiero decir: (cuando me presentan a alguien) ‘Hola cómo estás, soy gay’.

Lleva 8 años en el circuito, lo que le ha valido aprender 4 idomas, hacer campañas para Fifa, Go Pro o Sony y hasta ser parte del Paris Fashion Week, donde coincidió con Rihanna, Leo DiCaprio y Anna Wintour (editora de Vogue, la ‘Biblia de la moda’).

‘No vengo de una familia de dinero, de contactos, sino humilde. Creo que si las oportunidades se me dieron, ocurrirá con todos los que lo deseen con el corazón. Sin embargo también es creértela, trabajar en ello, tomar la actitud desde el inicio, que continúen sus sueños. Te pueden cerrar una puerta hoy pero somos millones de personas en el mundo y una te dirá que sí y esa te abrirá una puerta que a la vez te abrirá más. Si haces las cosas con sinceridad, con pasión, el mundo te va a colocar en el lugar donde quieres estar‘.

Antes de todo eso, superó un cáncer de estómago. Es lo más cercano a la muerte que ha estado. Por eso, lo del sábado, dice él, no le asustó. Lo volvería a hacer.

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La educación escolar, la columna vertebral

En esa lucha por su vida, así como en la de sus derechos y dignidad, ha estado presente su madre; fue ella también su amparo cuando, siendo adolescente, vivió su primer ‘escándalo’. Un compañero hackeó su mail, extrajo archivos íntimos y los difundió mediante correos virus a su círculo social –hoy lo hubiera hecho en redes sociales, la sociedad mundial-. En ellos, su orientación sexual quedó expuesta y ridiculizada.

Es esta una de las tantas variantes del bullyng homofóbico escolar; inicio de la homofobia habitual y esta a su vez precursora de la violencia de género. Todo eso que en la Plaza San Martín fue presenciada y consentida por todos y del que un testigo sobrevivió para contarlo.

Marilú Marteens, ministra de Educación -enalteciendo las celebraciones por el Día Internacional de la Mujer’- tendría que inventarse otro horario de trabajo solo para defender y argumentar la decisión de su cartera, pues lo hace casi a diario y en todos los medios posibles.‘La educación es el medio que nos permitirá alcanzar una sociedad justa y moderna. Por ello, me comprometo a trabajar por formar al peruano que todos queremos. Un ciudadano con valores éticos, crítico, responsable, que valora la diversidad, que promueve la igualdad y el respeto para todos’, escribía en una columna de opinión para un diario local.

Los defensores de 'Con mis hijos no te metas' argumentan que en una etapa escolar el niño o adolescente peruano es incapaz de comprender los distintos rasgos internos y externos que caracterizan a cada individuo. De acuerdo con algunos de ellos, el peruano promedio solo podrá 'aprender' de esas diferencias y de su importancia luego de pasar el quinto de secundaria. A partir de allí no 'caerá en confusión'.
Los defensores de CMHNTM argumentan que en la etapa escolar el niño o adolescente peruano solo podrá aprender de de las diferencias individuales y su importancia cuando supere el quinto de secundaria. Entonces ‘no caerá en confusión’. (Foto: Mario Zapata/Perú.21)

‘Ese círculo de violencia parte de una mala enseñanza basada en prejuicios, esa que fomenta o permite la discriminación, el racismo, la homofobia, el machismo y el rechazo al prójimo; y no tendrá fin si no se hace algo al respecto. Todos nuestros niños y niñas son únicos y valiosos, tal y como son, y por eso debemos evitar todo tipo de discriminación’, agrega Marteens, quien promueve el diálogo pero advierte no retrocederá en la que es, tal vez, la causa más justa que ha perseguido en su vida.

‘A través de la plataforma de denuncias de violencia del Ministerio de Educación –www.siseve.pe–, actualmente se registran tres casos diarios de niños o niñas que sufren de discriminación o ‘bullying’ en sus escuelas, y esta cifra se queda corta, porque la verdad es que la mayoría de episodios nunca llegan a ser denunciados. Es decir, muchos estudiantes hoy en día sufren discriminación en silencio’.

Hace unos años, recuerda el espigado modelo, se reencontró con aquel hostil compañero. Le perdonó la diablura. También se la agradeció. A partir de allí comenzó su liberación, por accidente, ya que ‘no creo en los problemas, sino en las oportunidades. Era la oportunidad para aceptarme en libertad, sin callarme ni ocultarme, solo decir: ya, soy gay, ¿y?’

Pasado el penoso reciente momento , busca reponerse y llenarse de buenas vibras. Hoy lo hará en la ‘Marcha por la igualdad de género’. Luego continuará sus proyectos y metas, como la de coronarse ganador de un importante concurso nacional de belleza.

‘Soy quien soy por mi mamá, le agradezco a ella por mi carácter, por mi fuerza, todo. Desde chiquito me apoyó en todo; recibió a mi novio, ahora llevamos una súper buena relación, mis hermanos lo conocen, pasamos tiempo juntos. Todas estas cosas enseñan, y cuando te enseñas creces. Este crecimiento me llevó no solo a mí sino a mi familia a aceptar la homosexualidad como una cosa natural y normal. No dejé de ser hijo, no dejé de ser nieto, hermano… continué siendo el mismo chico bueno y creativo. Esto (mi homosexualidad) no me quita talento ni responsabilidades; sigo siendo quien soy, solo que me gustan los chicos. No es tan complicado’.

Dice que cuando gane llevará la banda rojiblanca y su mensaje de tolerancia, igualdad y amor con orgullo y responsabilidad por el mundo. Desde acá le creemos: su talento y valentía están documentados.

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