Por Amanda Meza

Lo que las fuerzas políticas y sus aliados los religiosos ‘talibanes’ no han ganado en acciones democráticas con la venia de la sociedad, lo están tomando por la fuerza. Las personas lesbianas, gays, trans, bisexuales, intersex, queers siempre fuimos un estorbo para ellas, un sector de la sociedad que debe ser aislada y eliminada. A eso apuntan y lo han dejado claro el último jueves en la sesión plenaria del Congreso en el que con 66 votos a favor, 29 en contra y 0 abstenciones –con amplia margen que les permitió no realizar segunda votación- derogaron el Decreto Legislativo 1323 que fortalecía la lucha contra el feminicidio, la violencia familiar y la violencia de género. Eliminaron la figura de crímenes de odio que protegía a l@sLGTBIQ y anularon que es delito discriminar por orientación sexual e identidad de género.

Esta es solo una de las muchas acciones que vienen  preparando los fundamentalistas religiosos que promueven el odio y la muerte a los LGTBIQ. Empezaron con la campaña Con mis hijos no te metas y en los próximos días se anuncia una que estaría orientada a lo que denominan salvar a la familia ‘tradicional’. Estas dos campañas son parte de una estrategia para reforzar la idea de que somos una aberración, enemigos de la familia, subversivos de lo que llaman ‘el orden natural de las cosas’ y herejes por cuestionar la Biblia que ellos usan como herramienta de negocio de fe. Así, una vez que logren que la sociedad nos aísle y aborrezca intentarán retroceder 50 años en derechos humanos para criminalizarnos.

Anoche, tod@s asistimos a nuestra sentencia televisada. Pudimos ver en vivo y en directo como en un Estado laico un congresista pastor evangélico decía que la orientación sexual no merece protección jurídica, hablar de un dios libre y verdadero, invisibilizar y tergiversar la Constitución peruana. «Los conceptos de identidad de género no están dentro de la Constitución porque son atracciones», dijo Julio Rosas. Lo que debía ser un debate de derechos no fue debate porque ya había mayoría. Fuerza Popular, APRA y Alianza para el Progreso votaron prácticamente en bloque ante una minoría de congresistas del partido de gobierno y la bancada izquierda del Frente Amplio. Kenji Fujimori que intentaba crearse imagen de defensor de los derechos LGTBIQ quedó en evidencia al votar en el mismo sentido de su bancada. El Parlamento se convirtió en un púlpito desde donde se lanzaron frases discriminatorias que concluían que no somos seres humanos, que no somos ciudadan@s, que los derechos humanos son una cojudez (frase del cardenal de Lima), que en un Estado laico vale más la religión que la ley, que el Estado protege la violencia y la impunidad.

Lo que el Congreso ha aprobado casi al borde del éxtasis es que un pastor evangélico que exhorta a matar lesbianas lo siga haciendo con total impunidad. Que existan asesinos libres que maten a una niña trans como Zuleymi en plena calle, que en cualquier lugar público te insulten y te golpeen por ser gay, que te violen por ser lesbiana como medida correctiva, que se suiciden más niñxs y adolescentes por bullying homofóbico. Que se use la violencia en la cara de la gente.

besos-homofobia-maltrato

El fundamentalismo religioso como el islámico pretende que la autoridad religiosa dirija la sociedad y las estructuras del Estado. Esta campaña de odio que se instala en el Perú al estilo talibán se está extendiendo por numerosos países recogida por la ultraderecha conservadora. Ya hace unos días en Estados Unidos, Donald Trump revocó la norma que permitía las personas trans usar los baños y vestuarios que preferían en función del género, también puso candados a leyes a favor de las mujeres.

Anoche triunfó la homofobia. Esta arremetida inconstitucional va a ser un desafío para el movimiento LGTBIQ. Es momento de integrarnos como un movimiento nacional sólido. El Estado tiene que afrontar que el Congreso está secuestrado por el autoritarismo y buscar los mecanismos de protección para nosotr@s. También quedan las instancias internacionales con las que Perú ha firmado compromisos contra la discriminación. En la historia, lxs LGTBIQ hemos sobrevivido a la persecución de las iglesias, a las dictaduras, a la censura y la ignorancia. Nada de lo que hagan nos va a desaparecer. Seremos más y cada vez más fuertes. El movimiento LGTBIQ siempre ha estado en las luchas de las mujeres, de los y las campesinas, de los sindicatos, contra las dictaduras y autoritarismos; ahora necesitamos también de ellos y ellas. La Marcha del Orgullo está próxima y debe encontrarnos unid@s, luchando, por la memoria de l@s que ya no están, por @ que estamos, por l@s generaciones que vendrán.  #Existimos #Resistiremos.

 

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