Bibiana y Pachi: El amor lo puede todo y ellas lo saben

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Fotos: Fabiola Valle

PARTE UNO

Cuando ellas se encontraron quizás no pensaron que escribirían una historia de vida juntas, pero después de esa noche nada sería igual. Y el relato exacto de lo vivido, en versión de Bibi y en versión de Pachi confirma que, por alguna razón inexplicable, sus ojos se buscaron en La Sede, ese lugar de Lima que ya no existe donde bailaban y bebían hombres y mujeres que no tenían que definirse como heterosexuales, bisexuales o gays. Ellas estaban allí. No se conocían. Pero la casualidad, y un Pisco Sour las juntó. Luego llegaría la primera llamada, una espera, ese nerviosismo natural, una especie de nudo en la garganta. Era el año 2001.

Bibiana Melzi, periodista, y Pachi Valle Riestra, bailarina, están en casa, con Billie en el sofá. La historia de amor, entre las dos, se ha hecho más grande. En una frase: “Nos queremos un  huevo”, dice Pachi. Y risas compartidas deja claro que se eligieron para ser compañeras de vida.

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Pero así empezó todo.

BIBIANA:

-Yo no iba a ir, pero no sé quién me convenció. Yo soy muy tímida, puedo parecer arrogante, pero no miro a la gente. Miro de frente. Entré a La Sede y fui directamente al bar. De pronto, se acerca mi amigo Walter Vásquez… se acerca con ella. Yo estaba sentada en la barra. Me dice un Pisco Sour, y yo pensé en por qué un Pisco Sour. De pronto ella me miraba, me miraba… ¿Es conmigo? Yo no sabía si me estaba mirando a mí. Ella no tiene timidez. Cuando algo le gusta mira. Y allí estaba mirándome.

PACHI:

-Yo estaba en La Sede con Walter. Me encantó. Sus ojeras, la separación en sus dientes.. Le dije a mi amigo que me la presentara.

BIBIANA:

-Pasamos toda la noche conversando. Como si nos conociéramos de toda la vida. Sin restricción alguna. No nos movimos de la barra. Hablamos de todo. Hasta que se fue, pero antes de despedirnos queríamos cruzar teléfonos y no lo hicimos, una confusión total.

Un mes después, Pachi la llamó. Dejó un mensaje en la contestadora y cuando Bibi la escuchó ella no podía creerlo. Hasta pensó que era su voz. “Nuestras voces se parecen un montón”, aclara. Y decidieron salir. Después nunca más volvieron a separarse. Bueno, para ser exactos, ocho años pasaron juntas. Luego se distanciaron por cinco años, y hace dos regresaron.

LA EXPOSICIÓN

Cuando apenas llevaban saliendo un mes y un poquito más, el programa de Magaly Medina difundió un ampay donde aparecían las dos. ESCÁNDALO. De pronto estaban en la tele y en los diarios chicha.

Para Bibiana fue una especie de shock. Su familia sabía su orientación sexual, pero en el trabajo (un programa de televisión) sintió el impacto más fuerte. En el caso de Pachi, su familia se sorprendió, pero lo tomó bien. “Me hizo aterrizar en el Perú y darme cuenta dónde vivía. Por el mundo en el que estoy y como soy he tenido la suerte de estar rodeada de gente que es menor prejuiciosa. Incluso, cuando salió en la televisión me llamaba la atención el escándalo. Fue como si me dijeran de pronto ‘esta es tu sociedad’, ‘esta es tu ciudad’… Yo me sentí afectada cuando nos gritaban cosas, cuando nos insultaban. Estábamos medio sacudidas. Miradas por todos lados, cuchicheos”, relata Pachi con una expresión de fastidio.

Bibiana recuerda: “Yo sabía en qué mundo vivía. Sabía lo que era el Perú. En esa época los miedos iban enfocados a temas laborales. Yo pensé que iba a perder mi chamba por haber salido del clóset. De hecho, perdí trabajos por ser abiertamente lesbiana, y sobre todo por el escándalo. Eso que dicen ‘Dios perdona el pecado, pero no el escándalo’ es terriblemente cierto en este país.

Pachi interviene: “¿Qué escándalo puede ser que estés feliz con tu pareja?”.

Para frenar el ruido, Pachi Valle Riestra salió en un programa de televisión. Contar su amor en el espacio de Hildebrandt fue un gran alivio: “Eso colaboró en que la gente deje de fregar y también éramos ya periódico de ayer”.

Las dos coinciden en señalar que el apoyo de sus familias fue clave. Lo reiteran muchas veces, y se dicen afortunadas. Lo son.

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ESTAR JUNTAS

“Es tan claro que queremos ser compañeras. Somos independientes en nuestras cosas, pero es una delicia estar con alguien que no te limita”, dice Pachi, mientras Bibiana recuerda que esos cinco años separadas fueron terribles. Se extrañaban, se necesitaban. Y el reencuentro llegó hace dos años. El amor después del amor a veces es más amor, y en el caso de ellas no es cursilería.

BIBIANA:

-Nos amábamos y nos amamos. Es difícil separarte de alguien a quien amas con todo tu ser. Habíamos tenido bajones por separado y juntas. Queríamos tener un hijo y no nos funcionó. No sé qué fue. Entrar a los 40, desbalance hormonal. ¡Qué mierda habrá sido! Lo importante es que el amor nunca se fue, el amor estaba allí.

Pachi asiente. Para ninguna de las dos fue fácil la distancia.

“Nos gusta estar juntas”, dice Bibiana. Si bien ahora no viven en la misma casa, hoy sienten que ya están listas. Solo falta encontrar un lugar donde Billie y Botas, el gato, puedan estar cómodos. Billie y Botas no se llevan bien, y les toca pensar en un espacio amplio.

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LAS BATALLAS

Ser pareja en el Perú, un Perú donde el odio y la discriminación están en cada esquina es una realidad que ellas no ignoran aunque se consideran afortunadas. Esa tranquilidad de ser queridas por las personas que eligieron a su alrededor no las pone al margen. No están en una isla.

BIBIANA:

-Yo me atreveré a decir que este Perú nos acoge. Yo no siento el rechazo. Estoy segura que hay rechazo, odio e intolerancia, pero no lo sentimos ahora directamente como pareja. Creo que ha habido una evolución del 2001 al 2017. Es cierto que en las redes hay odio, pero elijo mis peleas y mi Facebook no está abierto a todo el mundo.

PACHI:

-Yo no estoy tanto en redes.  Yo detesto ese odio que se ve en las redes y no quiero estar sumergida en la mierda, así que casi no entro. Hemos escogido también a la gente que nos rodea, y nuestro mundo laboral nos acoge. Somos afortunadas en ese sentido.

A los 48 años, Bibiana Melzi y Pachi Valle Riestra sienten que están en el mejor momento de su relación.

BIBIANA

-Cada vez siento más grande y más fuerte la necesidad de ser más activa en la búsqueda y el reconocimiento de los derechos LGBT. Una de las motivaciones más importantes es la situación de esos chicos que están deprimidos porque una sociedad los rechaza, porque sus padres los odian, porque sus autoridades los detestan. No acepto la posibilidad de que un chico se quite la vida por esas razones. Es el dolor más grande que siento. Me parece espantoso.

En circunstancias en las que en el Perú se decide dejar en total vulnerabilidad a la población LGBT, Bibiana Melzi cree que se ha tocado fondo: “La ciudad ha evolucionado, y la gente está sintiendo mucho odio. Creo que vamos a avanzar”. Pachi habla de una sociedad polarizada: “La gente ha tomado partido. Ahora, están los más intolerantes y los que tienen criterio y deciden luchar. Siento que así como se siente mucho más el odio, hay mucha más gente dispuesta a que los derechos sean para todos”.

BIBIANA

-Las reacciones son más violentas porque hemos avanzado. La población está viendo a sus conciudadanos LGBT con más respeto. Este grupo político que nos ha quitado la única protección que teníamos va a sentir la pegada. La gran mayoría de jóvenes vive una sociedad totalmente distinta. No están en islas. Saben, por ejemplo, que algunos de sus ídolos defienden los derechos LGBT. Saben que Katy Perry es bisexual. En lugares donde antes aceptabas lo que decías el cura y el pastor, ahora hay otras opciones”.

PARTE DOS

Cuando esta noche se acomodan la una al lado de la otra para contar su historia de amor, Bibiana y Pachi no dejan de reírse. Tan enamoradas, tan compenetras la una de la otra, tan claras. Se miran. Sus manos están sobre Billie.

BIBIANA:

-Lo que más me gusta de Pachi son sus ojos, sus abdominales… Pero lo que me fascina es su transparencia, su honestidad y esa pasión que le mete a las cosas. Es una perfeccionista del carajo. En lo que hace se mete con todo. Yo admiro muchísimo y además es una capa en lo que hace. Se pone metas y la alcanza. Admiro su crecimiento. Y esas cejotas.

PACHI:

-Amo su lealtad, pero no como pareja solamente. Hablo de su lealtad con todo. Amo su sentido de justicia, su valentía, su sentido del humor cuando no está gruñendo (gruñe el 70% del día). Nos reímos juntas mucho. Amo esa capacidad de juego que tiene. Me fascinó y me fascina sus ojeras, sus diente separados, su mirada. Tiene una cara divertida.

No tienen aniversario. A veces no es necesario.

BIBIANA 

-No hemos tenido fecha de aniversario y con eso somos felices. Porque celebramos cualquier día.

Esta historia es parte del documental “A mí manera” realizado por Fabiola Valle y Esther Vargas, el cual se difundirá en junio.

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