¿Eres homofóbico? Seguro que no responderás sí, pero quienes lo sabemos pensamos que tienes un problema serio. Y un estudio psicológico reciente respalda lo que muchos creemos de esos odiadores.

Se trata del primer documento que incluye la orientación sexual y la educación como posibles causantes de la formación de un intenso y visceral miedo a los homosexuales. Además, abarca también las represalias contra sí mismos por las actitudes homofóbicas, las acciones discriminatorias con una hostilidad implícita hacia los gays y la adopción de políticas anti-gays.

El estudio lo realizó en 2012 un equipo formado por investigadores de la Universidad de Rochester, de la Universidad de Essex (Inglaterra) y de la Universidad de California en Santa Bárbara.

Los individuos que se definen como heterosexuales pero que en los test psicológicos demuestran una fuerte atracción hacia el mismo sexo pueden sentirse amenazados por los gays y las lesbianas porque los homosexuales le recuerdan a algunas tendencias personales que tienen y tratan de evitar, sostiene Netta Weinstein, profesor de la Universidad de Essex y director del estudio.

“En algunos casos hemos encontrado personas que están en guerra consigo mismos, y que tratan de ocultar a toda costa este conflicto al exterior”, dice Richard Ryan, coautor del estudio y profesor de psicología en la Universidad de Rochester.

El documento final incluye cuatro experimentos por separado, en Estados Unidos y Alemania y con una muestra de 160 estudiantes universitarios. Los descubrimientos proporcionan una nueva evidencia que apoya la teoría de que el miedo, la ansiedad y la aversión que algunos heterosexuales sienten hacia gays y lesbianas pueden crecer por la propia represión de los deseos sexuales.

“Continuamente nos reímos y hacemos bromas sobre la hipocresía social, pero en realidad, estas personas son víctimas de la represión y de sentimientos totalmente exagerados” afirma Ryan, quien agrega: “la homofobia no es algo de lo que reírse. Algunas veces trae consigo trágicas consecuencias”.

¿CÓMO SE HIZO?

-Los investigadores calibraron las discrepancias entre lo que la gente decía sobre su orientación sexual y como actúan realmente durante el test.

-En un ordenador les enseñaron palabras y dibujos y debían colocarlos en una tabla que diferenciaba las ‘cosas de homosexuales’ y cosas de ‘heterosexuales’.

-Antes de 50 puntos, los participantes ya eran subliminalmente condicionados por las palabras “gay”, “homosexual”, “heterosexual”, entre otras, que aparecían en la pantalla durante 35 millisegundos. También estaban expuestos a imágenes de parejas gay y de parejas heterosexuales.

-Una rápida asociación entre “yo” y “gay” y una más lenta entre “yo” y “heterosexual” implican una orientación homosexual implícita.

-Un segundo experimento, en el que los sujetos eran libres de ver fotos de gente del mismo sexo o del sexo contrario, demostraban una atracción adicional implícita en la personalidad.

Los participantes informaban de qué tipo de educación parental habían recibido: si autoritaria o democrática.

Los estudiantes fueron preguntados también si se sentían identificados con afirmaciones como: “Me siento controlado y presionado de alguna manera” y “Me siento libre de ser como soy”. Para calcular el nivel de homofobia en una casa, los sujetos respondían con frases como “sería incómodo para mi madre saber que está con una lesbiana” o “Mi padre evita a las personas homosexuales siempre que es posible”.

Los participantes que se jactaron de ser más heterosexuales que nadie en las pruebas de reacción expresaron más hostilidad contra los gays. La incongruencia entre las tendencias implícitas y explícitas de la orientación sexual predice una gran variedad de comportamientos homofóbicos. Estos incluyen el auto-rechazo, actitudes antigay, decisiones discriminatorias así como la búsqueda de castigos sociales contra los homosexuales.

Este estudio tiene serias limitaciones, explican los autores. Todos los participantes eran estudiantes universitarios, por lo que sería de ayuda en futuras investigaciones, someter a las pruebas a adolescentes más jóvenes que todavía siguen viviendo con sus padres, y también a adultos que tienen vidas independientes de ellos.

Comments

comments

Dejar respuesta