Centroamérica y la diversidad sexual, una agenda urgente

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La población transgénero es la más afectada porque no tendrán pensión de vejez ni seguro médico.

Por José Armando González

Cada mañana Yunieska Manzanares se levanta a las cinco de la mañana para ir a trabajar en uno de los semáforos del centro de la capital Managua en Nicaragua. Limpiando vidrios logra reunir entre 3 y 5 dólares diarios para cubrir su alimentación, renta del cuarto y algo para su aseo personal.

Su ropa sin color, el pelo maltratado, pies agrietados y la piel oscura es producto de las 10 horas de trabajo continuo bajo el sol de la ciudad que mantiene una temperatura de 32 grados. Lo que gana no le alcanza para comprar ropa o estudiar, nadie le da trabajo por ser una chica trans.

El estudio “Una Mirada a la Diversidad Sexual” en Nicaragua evidencia que el 23% de la población LGBTI ha sufrido discriminación y un 7% sufrió violencia física, sicológica y laboral.

Según Martha Villanueva del Grupo Lésbico SAFO, hay poca información de la situación laboral real de la población LGBTI en la región centroamericana por lo que es urgente realizar el primer estudio regional sobre la situación laboral de lesbianas, gays, bisexuales y trasngéneros.

“A las compañeras transgéneras no les dan empleo por su identidad. Ahora están pidiendo la cuenta de facebook y basado en eso te excluyen porque allí está tu identidad de género, lo que es una violación a tus derechos humanos”, detalló Villanueva.

Nicaragua

La falta de trabajo los obliga a migrar a lo interno o fuera del país, para desempeñarse como empleadas domésticas, en maquilas, de manera informal o sexual. “El sistema educativo nos expulsa y por eso no accedemos a los buenos trabajos y los que lo tienen deben ocultar su orientación sexual por la homo o lesbofobia que existe en la sociedad”, dijo la representante de SAFO.

Yadira Gómez del Sindicato de Mujeres Trans en Nicaragua, señala que el 15% de la población trans femeninas son domésticas y un 85% trabaja en salones, bares, discotecas, mercados, comiderías, restaurantes y semáforos.

Producto de la orientación sexual o identidad de género no logran una remuneración igual al salario mínimo y seguro en Nicaragua (unos 167 dólares aproximadamente). “Cuando nos despiden, los empleadores pagan lo que quieren. Ahora con el sindicato apoyamos a las compañeras para que les cancelen lo que les corresponden por derecho”, detalló Gómez.

El Salvador

Al activista Roberto Saldaña de la Concertación por un Empleo Digno de El Salvador, le preocupa mucho la situación que vive la comunidad en su país en relación al acceso al empleo, la que no difiere del resto de la región.

“En la región no hay empleo para la comunidad, la empresa privada no nos quiere contratar y menos a la población trans. Tenemos migración forzada principalmente a Estados Unidos por los pagos de renta o amenazas de muerte de las maras…Pero lo más preocupante es que las compañeras trans no tendrán una pensión en su vejez ni seguro médico, como lo podrá tener un homosexual o lesbiana. Esta situación es muy grave”, explica Saldaña.

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Panamá

En los últimos años la población LGBTI ha visto a Panamá como una oportunidad laboral. Guatemaltecos, costarricenses, nicaragüenses, venezolanos y colombianos son los principales migrantes que llegan al país canalero por un empleo digno y huyendo de la discriminación de su país natal. La situación es difícil, expresa Jacqueline Orozco de la organización Nuevos Horizontes de Panamá: “Muchos comienzan ganando 300 dólares por mes como meseros o bar tender y tienen que trabajar doble para poder cubrir la canasta básica que anda por los 580 dólares. Como ilegales no gozan de la salud por miedo a la deportación”.

Trabajo pendiente en la región

La comunidad LGBTI de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Estados Unidos se reunieron recientemente en Managua para establecer una plataforma regional de información, incidencia política y activismo en pro del trabajo digno.

En lo que resta del año los activistas promoverán reformas a las leyes del seguro social para beneficiar a sus parejas, demandar cuotas de empleabilidad a los sindicatos y formar y sensibilizar a los aplicadores de justicia y sindicatos en derechos humanos de la diversidad sexual.

“Queremos tocar puertas en los ministerios del trabajo, el seguro social, los sindicatos de trabajadores para garantizar nuestro derecho a un trabajo digno y libre de discriminación. Es por eso que debemos hacer este estudio y con evidencias demandar a los distintos estados las garantías de estos derechos humanos”, Villanueva.

Sin duda, una tarea necesaria.

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