El terror de Alessia Rengifo no acabó cuando llegó a la comisaría a denunciar al agresor. En Perú, una mujer trans no tiene voz. La Policía la ignora. “¡Te mataré!, ¡te mataré!”, le gritó su agresor frente a los policías, dentro de la delegación. Nada importó. Ella buscó ayuda para denunciar que un hombre de nacionalidad japonesa que la había agredido brutalmente. En su rostro estaban las huellas de la pesadilla.

Los agentes no aceptaron su denuncia debido a que no la reconocieron como mujer y ella esperaba que se tipifique lo ocurrido como intento “Usted es varón, aquí no hay feminicidio”, le dijeron. En el DNI de Alessia dice que es varón. Se acabó. No pasa nada.

“Miren lo que me han hecho, me ha roto la nariz y el labio. Él vino de frente y me agredió, la gente me ayudó… Estoy haciendo mi tramite de cambio de género”, le dijo a los policías. Nada. Silencio.

Los medios peruanos dieron cuenta del hecho. Para Alessia Rengifo solo hubo silencio.

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