Deidades y ganas, ganas, muchas ganas

Por las maniobras, por la delicadeza, por la paciencia como poco a poco el acólito fue acariciando el cuerpo dorado de Silvia. Ella supo que no era su primera vez, que ya era ducho en el arte de poseer cuerpos. Ella se dejó hacer y sí que la hicieron. Cuando llego el momento decisivo, Macarena era ya, una música fácil.

Cumpleaños y clonazepam

Decía que en su estado de felicidad no podía escribir. Se creía feliz, ilusa, torpe como siempre. Hasta lo había tuiteado: "¡Qué extraño se...

El dios luna

Susek y Móla huyen. Su destino es el campo de refugiados en Bujará.

Sin censura

Por Víctor Prado. Cuando estaba más peque, mamá me habló de respeto porque solía discutir  con  mi hermanito menor. Nos sentó a ambos y nos explicó:...

Siempre serás mi mejor amigo

Por Luis Cusicanqui Eran las nueve de la noche, Andrés, Julio y Eduardo entraron al bar. Buscaron una mesa antes que el lugar se llene de...

Clóset

El día de la marcha, ella estaba en la esquina más desnuda del parque. Su cabello negro y muy corto parecía imposible de despeinar,...

¿Vamos a ver cómo amanece en la ciudad de la furia?

Por María Alejandra Benavides Era el último miércoles de cada mes y como siempre estaba a reventar, el almanaque señalaba que el Bardearte se abría paso...

Genoveva: No quiero este corazón

Guillermo bebe cocoa. El café le desagrada. De hecho, no tiene sentido del gusto. Pero con la cocoa es distinto y su lengua la...

El elegido

Por Luis Negrón Desde pequeño había escuchado a mi madre contar más de una vez que cuando me presentaron en la iglesia, con apenas cuarenta...

Genoveva: Durazno suave

Cuento trans