Deidades y ganas, ganas, muchas ganas

Por las maniobras, por la delicadeza, por la paciencia como poco a poco el acólito fue acariciando el cuerpo dorado de Silvia. Ella supo que no era su primera vez, que ya era ducho en el arte de poseer cuerpos. Ella se dejó hacer y sí que la hicieron. Cuando llego el momento decisivo, Macarena era ya, una música fácil.

Sin censura

Por Víctor Prado. Cuando estaba más peque, mamá me habló de respeto porque solía discutir  con  mi hermanito menor. Nos sentó a ambos y nos explicó:...

Clóset

El día de la marcha, ella estaba en la esquina más desnuda del parque. Su cabello negro y muy corto parecía imposible de despeinar,...

El dios luna

Susek y Móla huyen. Su destino es el campo de refugiados en Bujará.

Gio Infante: Un profundo desprecio por los derechos humanos

Por Gio Infante (*) VER: Ollanta Humala: Cinco años de espalda al colectivo LGBT que lo apoyó en 2011 No, no me arrepiento de haber apoyado la candidatura...